La corrupción que ha imperado al interior de la Secretaría de Educación con la venta de plazas, licitaciones directas y amañadas, compra de materiales y –últimamente– adquisición de uniformes y zapatos escolares se dispara y fortalece con los ex titulares Darío Carmona García, Ignacio Alvízar Linares y Miguel Robles Bárcena.

A cada uno de ellos la vida le cambió después de su paso por la SEP.

Darío Carmona, que estaba vetado –por conflictivo– para obtener una plaza y que daba clases de guitarra para subsistir… hoy es millonario, tiene escuelas privadas, casas, despachos y hoy “disfruta de la vida”.

Ignacio Alvízar, sin ser docente, tuvo la fortuna de llegar a la dirección de Recursos Financieros de la SEP, que le permitió convertirse en constructor, diputado local, operador electoral y hoy vive de “sus rentas”.

Miguel Robles, con cartas credenciales de haber sido secretario particular del –entonces– rector de la UNAM, José Narro Robles y ex funcionario del CISEN, en su breve estancia de ocho meses en Puebla, le bastó para llenar las talegas e irse a descansar tranquilamente.

Y todo gracias a sus servicios prestados a la educación poblana.

Escenario de brutal corrupción que explota –mediáticamente hablando– con la aprehensión del ex Oficial Mayor de la SEP, Oscar Chapa Palomeque, cargo que desempeñó con los titulares de Educación, Ignacio Alvízar y Miguel Robles en los gobiernos de José Antonio Gali Fayad, Martha Érika Alonso Hidalgo y Guillermo Pacheco Pulido.

 

LOS PRIMOS CHIAPANECOS RAÚL EGREMY Y ÓSCAR PALOMEQUE

Es Raúl Egremy Palomeque, quien fue escalando cargos en la Secretaría de Finanzas, quien trae de Chiapas a su primo Oscar Chapa Palomeque y lo coloca de Contralor en la SEP.

Y al ser ratificada por el gobierno galista al frente de la SEP, Patricia Vázquez del Mercado y después con el relevo de Ignacio Alvízar –y gracias a la hermandad Eduardo Tovilla/Raúl Egremy–, Oscar Chapa fue nombrado Oficial Mayor de la dependencia.

Y Chapa Palomeque repite en el cargo con Miguel Robles Bárcena.

Por cierto, antes de que tomara posesión del gobierno interino, Guillermo Pacheco Pulido había acordado que Guillermo Aréchiga Santamaría sería el secretario de Educación.

Escazas 48 horas antes de su unción, los secretarios generales de la Sección 23 y 51, en reunión a puerta cerrada, emplazaron a Pacheco Pulido: “si usted designa a Guillermo Aréchiga en Educación “…cerramos las escuelas y hacemos un plantón indefinido; tenemos el apoyo incondicional de la dirigencia nacional del SNTE”.

Y Aréchiga Santamaría no fue titular de Educación.

Y Pacheco Pulido –guiñe el ojo a José Narro– ratifica a Miguel Robles.

 

¿LA INDAGATORIA LLEGARÁ A ESTEFAN Y ALVÍZAR?

La detención –semana pasada– de Chapa Palomeque conducirá a que la Fiscalía General del Estado investigue a quien fuera jefe de don Oscar… Ignacio Alvízar Linares, preguntan maestros y trabajadores del sector educativo, sobre todo quienes están ubicados en la Dirección General Administrativa y direcciones de Educación Primaria y Secundaria.

De ser así, entonces la liga se extendería y llegaría a la Secretaría de Finanzas, que presidió Jorge Estefan Chidiac durante el gobierno interino.

Dado que fue el secretario de Finanzas quien autorizó la compra directa de un millón 44 mil 644 uniformes escolares por 257 millones 374 mil pesos.

Adquisición directa que también se dio con los 713 mil 220 pares de zapatos escolares por 171 millones de pesos.

Desde luego avalada y solicitada por el titular de Educación, vía Oficial Mayor.

Compra que dejó una “pequeñísima ganancia” de 30 millones de pesos al grupo Estefan–Alvízar–Palomeque.

Negocio millonario que –presuntamente– también involucra a la Asociación de Empresarios Poblanos de la Industria del Vestido, pues ellos facturaron.

O el entramado Estefan–Alvízar–Palomeque quizás los llevó a refacturar.

Ello lo tendrá que plasmar en la indagatoria de la Fiscalía General.

Habrá que esperar declaraciones de Pscar Chapa y si en éstas involucra o no a su jefe Ignacio Alvízar, como a Estefan Chidiac.

De ser así, el gobierno de Luis Miguel Barbosa tendría un giro positivo y plausible ante la opinión pública, pues sería el inicio del hilo de una madeja que dejaría al descubierto millonarios negocios que hicieron en obras a sobre precio, proyectos que no aterrizaron y se pagaron como concluidos, “las mochadas” del 15% y 20% por asignación de obra.

Por cierto, Jorge Estefan ya no es delegado del PRI en Nuevo León, la dirigencia nacional tricolor lo despidió.

Ya está en su “pequeña casita inteligente” de La Vista, en espera de hacerse del comité estatal tricolor.

¿Quién sigue al patíbulo en la era morenista?

Al tiempo.

 

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de 24 HORAS PUEBLA

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