Economía
 
En un mundo que comienza a dimensionar las repercusiones e implicaciones del brote de Coronavirus y, tambaleándose entre la indiferencia y la paranoia, toma medidas necesarias para su contención, también hay noticias de gran importancia que pasan desapercibidas debido a la coyuntura.
 
Tal es el caso de la ratificación del T-MEC por parte de Canadá.  Ahora sí, el nuevo acuerdo comercial ya queda definitivamente aprobado y ratificado por los tres países, por lo que la pregunta obvia, pero no por eso menos importante o incómoda, cobra aun más importancia: ¿qué vamos a hacer con el T-MEC?
 
Muchas veces pareciera que el Gobierno Federal ha enfocado al T-MEC como un fin por sí mismo y que, una vez suscrito y ratificado, de manera inmediata debería de generar mejoras económicas y detonar el empleo.  Nada más lejos de la verdad.
 
El T-MEC le permite mantener a México un lugar de privilegio para aprovechar la vecindad con los Estados Unidos, pero va a depender del país que tanto lo aprovecha o lo deja pasar.  Hasta el momento, y a pesar del mal momento por el que pasa la industria automotriz y su inminente reconversión tecnológica a motores eléctricos, no hay claridad sobre las estrategias a seguir.
 
No vaya a ser que, una vez pasada la temporada de preocupaciones por el Coronavirus, salgamos a la calle y nos demos cuenta de que nos quedamos sin fuentes de crecimiento económico de corto y mediano plazo.
 
Política
 
Un candidato que, después de un esfuerzo extraordinario, logra llegar a la Presidencia con la promesa de sacudir al país de los actores y vicios del pasado político reciente e iniciar una nueva etapa histórica para México.  Al llegar a la Presidencia toma decisiones que, más a nivel simbólico que efectivo, buscan reflejar su compromiso contra la corrupción y, a pesar del historial antidemocrático, caídas de sistema y corrupción de alguno de sus colaboradores, hace de los excesos del del Sindicato de Pemex un ejemplo y tanto el líder del Sindicato como el principal directivo de la Empresa son perseguidos.  En materia económica, la recuperación de salarios en términos reales y la integración comercial del país al bloque comercial de América del Norte, son sus principales logros.
 
Desafortunadamente es un Presidente que cada vez se ve más alejado e insensible al grado de ignorar, como si no las vieras ni escuchara, a víctimas de asesinatos y a sus deudos exigiendo apertura gubernamental al tema y, desde luego, justicia.  Mientras esto sucede, efectos externos hacen tambalear al tipo de cambio, que se sostenía mediante la entrada de capital especulativo, y son evidencias las prácticas políticas antidemocráticas y un tanto despóticas.
 
Lo anterior viene al caso por el texto de un buen amigo a quien, más allá de diferencias en filias o enfoques, siempre he reconocido un ojo crítico y una pluma privilegiada que utilizó para preguntar si era hora de que el Presidente se transformara.   Pregunta pertinente pero tardía.
 
Siéntanse en libertad de utilizar indistintamente los apellidos Díaz Serrano, Lozoya, Hernández Galicia o Romero Dechamps; feminicidios por crímenes políticos; TLCAN por T-MEC; o modernidad por 4T y la historia se puede contar prácticamente igual.  De hecho, parte de la transformación ha sido dejar de nombrar al innombrable y sustituirlo por Felipe Calderón.
 
No cabe duda, lo que te choca… ¡te checa!
 
Otros Pecadillos
 
Después de la movilización del 8 de marzo y el paro del 9, donde mujeres de todo el país hicieron sentir su peso tanto económico como social, ¿les hace sentido ir en contra de un potencial nombramiento en Gobierno argumentando que la posible beneficiaria de este está embarazada?  Increíblemente, hubo quien sí.  Increíblemente, hubo quien después del 8 y 9 de marzo no entendió absolutamente nada.  Increíblemente, hay quien no se ha enterado que el mundo ya cambió.
 

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