La Quinta Columna

Por: Mario Alberto Mejía / @QuintaMam

Grave cosa cuando un político voltea a ver a los que nunca ha visto sino como servidumbre.

Peor aún, cuando se toma fotos con ellos y sonríe ante el sudor inevitable que llega a la nariz.

El redescubrimiento que Blanca Alcalá hizo de las indígenas poblanas me recordó a un escritor genial que fue acusado de protonazi consumado: Louis-Ferdinand Céline.

Vea el hipócrita lector:

“Os lo digo, infelices, jodidos de la vida, vencidos, desollados, siempre empapados de sudor; os lo advierto: cuando los grandes de este mundo empiezan a amaros es porque van a convertiros en carne de cañón”.

En eso han empezado a ser convertidas las mujeres de Zihuateutla, por ejemplo, que el domingo fueron víctimas de las zalamerías de los priistas poblanos que ven en ellas la oportunidad de redimirse en aras de ganar las elecciones.

Para hacerse de sus simpatías las colocaron en un lugar especial del mitin de acarreados.

Y peor aún: les rindieron un homenaje siniestro: el homenaje que se les da, diría Céline, a las infelices, a las jodidas de la vida, a las desolladas, a las siempre empapadas de sudor, a las que están en vías de convertirse en carne de cañón electoral.

Esas priistas, esas señoras de finísimas botas de treinta o cuarenta mil pesos, han volteado por primera vez a ver a las condenadas de la tierra con unos ojos que no tienen para sus sirvientas, a las que ni siquiera voltean a ver cuando les ordenan las cosas más domésticas, las cosas que nunca, jamás, harían ellas o ellos: como lavar un WC, por ejemplo.

Hay que acostumbrarse a estas escenas.

Las muertas de hambre también votan.

 

Los Arrimados, los Apestados

La fotografía en la que unos cuantos escuchan a Blanca Alcalá en la población de Jalpan, en la Sierra Norte de Puebla, es elocuente.

Y lo es por una razón central: Jalpan es –junto con Tlaola, Chiconcuatla y Honey– la zona antorchista por excelencia en la región.

Durante décadas han gobernado en distintos momentos con operadores de tiempo completo de la organización de Aquiles Córdova Morán.

El mismo que el 21 de marzo apareció en El Universal diciendo que durante años los priistas han visto a los antorchistas como arrimados o apestados.

Al ver la imagen de ese mitin desolado realizado en Jalpan me pregunté por los miles de antorchos que pueblan la región.

¿Dónde estaban?

¿Por qué no acudieron al llamado de la candidata de carísimas botas de piel?

Es obvio, sí, que no quisieron ir.

Obvio, también, que no fueron convocados por quien los lidera desde hace casi tres décadas.

De ahí la foto.

De ahí el desdén.