Por Mario Galeana

 

La cúpula priista no duda de la lealtad del exgobernador Melquiades Morales Flores. El líder nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones Rivera, pisó ayer suelo poblano para dejarlo claro.

Lo llamó “leal” al tricolor y “convencido, además, de lo que su partido ha propuesto… entre ellos, a él mismo”. El mensaje de Beltrones parece cortar de tajo el nerviosismo del priismo poblano, después de que Fernando y Jesús Morales, hijo y el sobrino del exgobernador, respectivamente, solicitaran licencia en el gabinete estatal para participar en la campaña de Antonio Gali Fayad.

Sobre ellos, Beltrones prefirió no decir nada: “No tengo duda de la participación en la campaña de Blanca Alcalá. Estoy hablando de Melquiades Morales y de su persona y de su lealtad, y no podría de ninguna manera juzgar a su familia”.

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Desde el podio de la presentación de la visión de estado de la candidata priista a la gubernatura, el líder nacional lanzó un llamado especial a Morales Flores, en lo que supone un espaldarazo al exgobernador y una caída de bruces para quienes lo consideraron como un traidor.

“Esta unidad debe traducirse en una unidad en todo el estado. Eso es lo que necesita Puebla. Y lo sabe perfectamente bien mi amigo Melquiades Morales, cuando gobernó Puebla”, sostuvo.

Voces al interior del PRI aseguraban, antes de ayer, que Beltrones Rivera vendría a Puebla para reprender a Morales Florales y exigirle, de paso, un pronunciamiento público a favor de Blanca Alcalá Ruiz.

 

Se equivocaron.

La visita de Beltrones Rivera a la capital poblana se dio 48 horas después de que dejara plantada a la candidata durante su arranque de campaña, celebrado el pasado 3 de abril, en un nublado municipio apostado sobre la Sierra Norte, de nombre Zihuateutla.

El líder nacional habló plácidamente y evitó, pese a que su discurso estuvo plagado de críticas, decir de forma directa el nombre de Rafael Moreno Valle o el del candidato panista, Antonio Gali Fayad.

El pronunciamiento del diputado federal causó mayor júbilo que el de Alcalá Ruiz, quien erró más de un par de veces al leer en el teleprompter parte del plan de trabajo que, en caso de resultar ganadora en la jornada del 5 de junio, prometió.

“La publicidad es como la cortisona que se aplica en un cuerpo enfermo y que enmascara algo que se está cubriendo. Y eso es lo que está ocurriendo: hay mucha publicidad que trata de ocultar”, dijo tras asegurar que en Puebla “se enmascara una realidad”: la desigualdad y la pobreza.

Alcalá Ruiz, por su parte, replicó parte de la estrategia con la que el morenovallismo ha atiborrado sus discursos: los datos duros.

“La economía de Puebla no ha tenido el crecimiento que debería”, sostuvo, sin dejar fuera los temas con los que el PRI ha iniciado el golpeteo político rumbo a las elecciones: la violencia de género y los Proyectos de Prestación de Servicios (PPS).

Sobre el primer tema, la candidata se dijo a favor de promover una Alerta de Violencia de Género contra la Mujer (AVGM); sobre el segundo, la creación de una “Comisión de la Verdad” integrada por ciudadanos para que evalúen el gasto de las finanzas del estado.

 

 

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