Para Aranda Orozco nada es circunstancial, los movimientos sociales fueron el nido donde se supo uno guerrera

 

Por Humberto Pérez Rodríguez

 

Alguna vez, en 2004, Ana Teresa Aranda recordó sus inicios en los movimientos sociales, en aquella naciente organización estrechamente ligada a la política, para ser más específicos a El Yunque. Se trató de la Asociación Nacional Cívica Femenina (Ancifem), a la cual fue afiliada por su prima María de Lourdes Zepeda Orozco en 1972.

“Yo me siento muy orgullosa de ser parte de una lucha. No soy de las que dice: ‘Lamento contrariarte, pero yo no lo recuerdo’. Yo sí recuerdo mis orígenes”, le confesó a Álvaro Delgado, periodista del semanario Proceso.

A partir de entonces, comenzó una carrera política enmarcada por una constante lucha como militante del Partido Acción Nacional (PAN) en busca de posiciones clave como diputaciones, senadurías e incluso la gubernatura del estado de Puebla, entidad a donde llegó procedente de su natal León, Guanajuato.

En la capital poblana estudió el bachillerato en el Instituto Oriente y continuó su educación en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), pilar de El Yunque.

Ana Tere destacó por el temple que la ha llevado a protagonizar un sinfín de capítulos en la política . Así lo hizo al interior de la cofradía yunquista como parte de la Ancifem, donde llegó a ocupar la presidencia del organismo.

En su paso, se vio rodeada de gente como Manuel Rodríguez Concha y Manuel Díaz Cid y se integró a las filas de Acción Nacional, donde fue encargada de Promoción Femenina, en una época donde las mujeres, en específico las esposas de empresarios que integraban el partido, no habían participado o, mejor dicho, no habían mostrado su interés por intervenir en la política.

Con Ricardo Villa Escalera, exdirigente de la Coparmex, tuvo encuentros y desencuentros al interior del blanquiazul. La invitó a formar parte de su campaña rumbo a la presidencia municipal, a la cual no llegó; posteriormente, Ana Tere venció al empresario en la contienda interna por la candidatura a la gubernatura.

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 Como férrea opositora al priismo, enfrentó públicamente a Manuel Bartlett, luego de que el Tribunal Estatal Electoral revocara el triunfo en urnas en 1995 del panista José de Jesús Meneses Pérez para dárselo al priista Miguel Ángel Martínez Escobar como presidente municipal de Huejotzingo.

La misma Ana Tere relató en 2008 para Mario Alberto Mejía, autor de La Quinta Columna y hoy director general de 24 Horas Puebla, cómo movilizó a habitantes de este municipio al grado de plantarse en el antiguo Palacio de Gobierno, ubicado en avenida Reforma, en pleno Centro Histórico.

“No fue circunstancial el plantón en Palacio. Sabíamos que era 7 de marzo y que al día siguiente se celebraba el Día Internacional de la Mujer. Todo estuvo perfectamente preparado. (…) Nos sentamos en resistencia pacífica. (…) Entonces mandan a Los Escorpiones. Los traen con helicópteros y los bajan adentro de Palacio de Gobierno. (…) Empiezan a levantar a las mujeres. A las más delgaditas, pues era muy sencillo llevárselas. Un policía me llevaba de un pie y otro de otro pie. Otro más de una mano. Y ni así podían conmigo”. Al final, el gobierno federal le ordenó a Bartlett entregar Huejotzingo al PAN.

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Postulada por Acción Nacional, Ana Teresa Aranda buscó convertirse en gobernadora del estado de Puebla en 1998. Pese al crecimiento que había conseguido el PAN en el escenario político de Puebla, Aranda perdió en las urnas frente al abanderado del PRI, Melquíades Morales Flores.

Emigró en 20001 a la Ciudad de México y logró una posición en el gabinete del entonces presidente de la República Mexicana, Vicente Fox Quesada (guanajuatense al igual que ella), al convertirse en directora del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), cargo honorario que no ocupó por primera vez la esposa del mandatario.

En 2006 fue titular de la Secretaría de Desarrollo federal. ARCHIVO CUARTOSCURO
En 2006 fue titular de la Secretaría de Desarrollo federal.
ARCHIVO CUARTOSCURO

Tuvo como aliada a la cónyuge de Fox Quesada, Martha Sahagún Jiménez, quien prácticamente la convirtió en secretaria de Desarrollo Social (Sedesol) en sustitución de Josefina Vázquez Mota, quien se había sumado a la campaña de Felipe Calderón Hinojosa en busca de la candidatura a la presidencia de la República.

El arribo de Aranda Orozco a la dependencia ocasionó una oleada de renuncias de gente cercana a Vázquez Mota, quien sostenía abiertamente un conflicto con Sahagún Jiménez.

Su paso como titular de la Sedesol en 2006 se vio opacado en una comparecencia donde aseveró que conoció la pobreza porque unas niñas trabajadoras en Guanajuato “le pegaron los piojos”.

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 A su regreso a Puebla en 2007,se opuso a la decisión de permitirle la entrada al expriista Rafael Moreno Valle a las filas panistas y frenar sus aspiraciones de convertirse en senador de la República. Pero fracasó y el hoy gobernador de Puebla logró un escaño como legislador.

Retornó al gobierno federal en 2008, ahora en la administración de Felipe Calderón Hinojosa como subsecretaria de Población, Migración y Asuntos Religiosos, dependiente de la Secretaría de Gobernación, área en la que mostró un conocimiento deficiente en temas migratorios; su labor quedó enmarcada por la fuga de indocumentados cubanos de las instalaciones del Instituto Nacional de Migración (INM) en Cancún, Quintana Roo. Ello derivó en el retiro del apoyo calderonista para convertirse en diputada federal por la vía plurinominal.

ARCHIVO AGENCIA ES IMAGEN
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De nueva cuenta en Puebla, Aranda Orozco hizo todo lo posible en 2010 para impedir que Rafael Moreno Valle se convirtiera en candidato del PAN a la gubernatura, al grado de recibir una maleta con dinero procedente de las arcas marinistas para operar en contra del exsenador, lo cual fue revelado por el panista Carlos Ibáñez.

Moreno Valle se convirtió en gobernador y los ataques en su contra fueron constantes. Aranda Orozco aprovechó el caso Chalchihuapan para montarse en él y criticar abiertamente al gobierno estatal por la forma de aplicar la ley.

“Renunció” a las filas panistas el año pasado y hoy se aferra, a toda costa, a contender por la gubernatura bajo la bandera de una candidatura independiente.

 

 

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