Activistas han notado que las redes sociales se convirtieron en un nuevo espacio para agredir a quienes se defienden o denuncian agresiones

Por: 24 Horas, el diario sin límites

Foto: Archivo Agencia EsImagen 

Nos sirven para conectarnos con amigos o familiares que se encuentran lejos de nosotros, para conocer nuevas personas o reencontrarnos con amigos del pasado, estar al día de las noticias más importantes, seguir a los líderes de opinión, pero de 2011 a la fecha, las redes sociales se han convertido en un nuevo espacio para acosar a las mujeres.

Desde la última vez que se organizó la “Marcha de las Putas”, una movilización de mujeres para reclamar el respeto de sus derechos y defenderse del acoso, abuso y otras formas de violencia sexual a través del lema “No es no”, activistas han notado que las redes sociales se convirtieron en un nuevo espacio para agredir a quienes se defienden o denuncian agresiones.

Pasó, por ejemplo, con la activista queretana Jovana Espinosa quien inició una campaña a través de la plataforma Change.org para pedir a la Secretaría de Gobernación que retirara de Youtube el video “Fuiste mía” del cantante grupero Gerardo Ortiz; Jovana recibió amenazas de muerte e insultos a través de mensajes privados en Facebook por pedir la censura del video musical del cual la Segob determinó que hacía apología del feminicidio y la violencia.

“Todas somos atacadas en redes, no nada más las que salen en los medios y llegan al extremo de que les bajen los calzones (como Andrea Noel) siempre cada vez que como activistas publicamos algo relacionado con el metro, con el aborto o nuestros derechos fundamentales, hay una horda de personas en redes sociales que nos ataca”, explicó Minerva Valenzuela, una de las organizadoras de la marcha #VivasNosQueremos del 24 de abril.

“Tiene que ver con la valentía que te da no tener enfrente a la persona y con que vivimos en una sociedad donde si tú rompes los estereotipos que te han dicho cómo debe ser una mujer, eres castigada. La gente se enoja mucho, nos castiga”.

En las últimas semanas se han dado a conocer múltiples casos de violencia en contra de las mujeres; uno de los más representativos fue el de la periodista estadounidense Andrea Noel quien denunció haber sufrido una agresión en la colonia Condesa y luego tuvo que salir del país tras las amenazas que recibió de ser violada y asesinada por denunciar esta situación vía penal y a través de las redes sociales.

O el de la joven Gabriela Nava, quien descubrió que un hombre puso su celular debajo de su falda y grabó un video, cuando ella viajaba en el transporte público de camino a la escuela en la Facultad de Estudios Superiores de Acatlán (FES) de la UNAM.

También está el caso de la joven Daphne Fernández, cuya familia denunció que fue violada por cuatro jóvenes veracruzanos que conformaban el grupo de “Los Porkys”; finalmente, la Fiscalía de ese estado acusó a tres de la agresión, mientras que las familias de estos jóvenes han emprendido una campaña en medios de comunicación para desacreditar el testimonio de la joven y su familia. El caso continúa en investigación.

El pasado 14 de abril, Andrea Noel, Gabriela Nava y Yakirí Rubio (quien en 2013 fue acusada de homicidio, después de haber matado accidentalmente al hombre que la secuestró y violó) grabaron un video e iniciaron la campaña #NoTeCalles a través de redes sociales para manifestarse en contra del acoso y la violencia contra las mujeres.

“Logré grabar su cara, hice una denuncia pública y penal pero hubo grupos en mi universidad y en las redes sociales que me amenazaron y defendieron a mi agresor”, señala Gabriela en el video, “cuando nos atrevemos a denunciar públicamente, hay voces en la sociedad y en los medios de comunicación que nos responsabilizan”.

En los tres casos, las jóvenes reclaman haber sido amenazadas y agredidas en redes sociales, en sus comunidades o por las autoridades impartidoras de justicia por denunciar a sus agresores y defenderse de la violencia.