Mañana sábado arranca el sueño olímpico del tenismesista poblano, el primer mexicano clasificado a una justa veraniega en esta disciplina en 20 años
Por Humberto Pérez Rodríguez
Para Marcos Madrid Mantilla, mudarse a Francia hace ocho años para jugar en la élite del tenis de mesa europeo fue la mejor decisión.
Hoy tiene su recompensa: participar en Río de Janeiro 2016.
El poblano tiene la oportunidad de su vida, a 20 años de haberse iniciado en esta disciplina que conoció en el Parque España de la Angelópolis.
“Sirvió de motivación (estar en Francia) para que siguiera entrenando más fuerte, para ver qué necesitaba; el objetivo se iba tra zando cada cuatro años”, recuerda el primer mexicano clasificado en tenis de mesa a una justa veraniega en 20 años.
Persiguió el sueño de Beijing 2008 y se quedó a dos puntos de ingresar a la final para disputar el pase en el Preolímpico; para llegar a Londres 2012 ocurrió algo similar, perdió la final. Debía cambiar las situaciones adversas.
Hoy, Marcos asegura para 24 Horas Puebla antes de partir a tierras cariocas, que ahora es un jugador más completo, más maduro, consciente de que la clasificación olímpica debía llegar este año.
No antes. No para Beijing ni para Londres.
“El sueño olímpico lo tuve desde muy pequeño viendo videos y otras cosas.
Una motivación muy grande fue mi familia que siempre estuvo en los momentos más importantes”, recuerda el rankeado 162 en la clasificación de la Federación Internacional de Tenis de Mesa (ITTF, por sus siglas en inglés).
El equipo Pro a Caen lo acogió a su llegada a Francia. El equipo que militaba en ese entonces en la Cuarta División Europea que buscaba ascender le abrió las puertas y se topó con su primer reto: disputar un lugar con los jugadores chinos.
Fue complicado.
Demandante.
Fue una temporada larga con pocos minutos de juego.
Una lucha interna con los integrantes del grupo y consigo mismo, admite.
El tenismesista poblano –nacido el 6 de septiembre de 1986– recuerda cómo tuvieron que pasar seis temporadas para llegar a la Primera División de Europa, cómo empezó desde abajo, lo cual le permitió enfrentar a los mejores jugadores de la liga.
Aun así tenía una ligera ventaja, conocía el estilo de los asiáticos.
Su estancia en China por seis años lo llevo a conocer el tenis de mesa agresivo, el que exige
al máximo el físico, el del saque explosivo, el del exhaustivo ir y venir en la mesa.
Ese que caracteriza, entre otros, a Long Ma, Zhendong
Fan, Xin Xu y Jike Zhang, los primeros cuatro del ránking mundial de la ITTF y de los cuales tres estarán en Río 2016.
“El entrenamiento chino es mucho más intenso, repetitivo, mucho más físico”, reconoce Madrid.
En Francia debía adaptarse a un nuevo juego. Debía trabajar en lo mental, en afinar lo técnico y lo táctico, modificar el agarre de la paleta, observar a su oponente, seguir de cerca el acomodo y la trayectoria de la pelota y el ir y venir sobre la mesa, sobre todo, porque Marcos es zurdo y la mayoría de los jugadores son diestros.
