Las Serpientes
Por Ricardo Morales Sáchez /@riva_leo
A ver el alcalde de Puebla, Luis Banck Serrato, rindió su primer informe de labores al frente de la administración municipal, el cual a su vez corresponde al tercer año de la gestión que dejó vacante el actual gobernador Antonio Gali.
Es el primer informe y a su vez dicen los allegados al edil capitalino que a la par es el arranque de la campaña rumbo a 2018. ¿A qué puesto? Eso está por verse.
Los más avezados y conspicuos oráculos ligados al edil capitalino aseguran que si el ex gobernador Moreno Valle logra su objetivo de convertirse en el candidato del PAN a la Presidencia de la República, Banck tiene alrededor de 80% de posibilidades de convertirse en el abanderado a la gubernatura, ya que la candidata natural, Martha Erika Alonso, no podría estar en la boleta.
A las gargantas profundas del presidente municipal no les falta razón; Banck es el enlace entre el morenovallismo y el galicismo. De hecho, es el puente, el vaso comunicante entre el ex gobernador y el actual mandatario; basta con recordar que Luis obtuvo la alcaldía, luego de ser el único personaje, y tanto Moreno Valle como Gali estuvieron de acuerdo para el interinato.
Banck es querido por Moreno Valle, por Martha Erika, con quien incluso ha llegado a cantar en las reuniones, (cosa que además hace muy bien el alcalde capitalino). También está en el corazón de Gali, a quien no le alcanza para preparar un “delfín” propio para poder pelear la sucesión, la cual está a la vuelta de la esquina.
¿Cuáles serían, entonces, sus debilidades? Varias, que el morenogalicismo debe de analizar a fondo.
A pesar de ser el alcalde capitalino, su posicionamiento es raquítico, muy poca gente lo conoce o identifica como el presidente municipal de Puebla. A lo anterior se suma el hecho de no haber estado en las boletas, lo que pesa en el ánimo de muchos ciudadanos poblanos, sobre todo del “círculo rojo”, que saben que Banck no ganó, heredó.
Otro punto es su falta de poblanidad, un aspecto que el morenogalicismo ha explotado en los últimos dos procesos electorales 2010 y 2016. Zavala chiapaneco, Blanca tlaxcalteca y… ¿Banck?
Si bien el posicionamiento no es ningún problema, si lo es la falta de poblanidad, aunque todo es posible, si es que el aparato está dispuesto a arropar al alcalde capitalino.
Otro problema es que si va a querer jugar para gobernador deberá separarse del cargo a más tardar a finales de febrero del próximo año, lo cual abriría la posibilidad de un nuevo interinato. ¿Le gustaría eso a los poblanos?
Otra posibilidad que dicen juega el habitante del Charlie Hall es la de repetir en el cargo, situación factible, pero también con sus bemoles.
Además de tener que recurrir al Trife para que éste analice su caso, y de repetir en el cargo, Banck estaría sujeto a cualquier tipo de impugnación, con lo que se repite la misma historia que para la gubernatura. Banck tendría que separarse del cargo de alcalde a más tardar en febrero de 2017, que un interino culmine su administración, ganar la candidatura, ir a la urnas y regresar a ocupar la misma silla. Uf.
La capacidad de Banck, su visión de hacer de Puebla una ciudad con menor desigualdad, más amable, más smart, se verá reflejadas en la calidad de vida de los poblanos, de eso no me queda la menor duda.
Esto le puede abrir varias puertas, sobre todo, insisto, si es que el ex gobernador Rafael Moreno Valle alcanza la candidatura a la Presidencia de la República y Martha Erika Alonso quede fuera de la boleta.
Y es que si no es la señora, el morenogalicismo carece de cuadros que puedan dar la batalla para retener Casa Puebla, ante el crecimiento de Morena.
La lista se reduce a algunos nombres tales como el jefe de la Oficina del Gobernador, Javier Lozano; el líder del Congreso, Jorge Aguilar, sometido a fuego amigo, y el diputado local y hombre fuerte del galicismo, Mario Rincón González. Este último es el único que es gente 100% de confianza del actual mandatario.
Hay que seguir de cerca los pasos del alcalde Banck, la única carta fuerte con todo y los peros que mantiene el morenogalicismo si es que no se da el plan A.
