La Quinta Columna

Por: Mario Alberto Mejía / @QuintaMam

 

El 21 de noviembre de 2015, el abogado Rafael Ortiz Ruiz fue elegido presidente nacional de la Comisión de Justicia Partidaria del CEN del PRI por un lapso de cuatro años.

En ese cargo estuvo hasta el día de su muerte: 23 de febrero de 2016.

Es decir: 90 días.

El 3 de marzo, un día antes de la celebración del 87 aniversario del partidazo, Manlio Fabio Beltrones, dirigente nacional, hizo la propuesta para que Fernando Elías Calles ocupara el cargo del funcionario de partido recientemente fallecido.

Un día después, Elías Calles fue nombrado oficialmente titular de de dicha comisión de Justicia Partidaria.

Hasta aquí todo está dentro de lo normal.

Lo paranormal —lo extraño— ocurrió hace unos días, cuando Fernando Morales Martínez repartió entre la prensa un oficio en el que ratifica su renuncia al PRI y le manda copia a Elías Calles como presidente de una comisión de la que era titular don Rafael Ortiz Ruiz, quien gozaba de cabal salud aquel 28 de enero de 2016.

De hecho, cuando Fernando envió la carta de renuncia y su posterior ratificación —15 de enero y 28 de enero de 2016—, Elías Calles ni siquiera soñaba con presidir la comisión de Justicia Partidaria.

Y no soñaba con eso porque don Rafael Ortiz Ruiz fue elegido por cuatro años.

De hecho, al ser nombrado en su lugar, lo único que Elías Calles está haciendo es cubrir al abogado desaparecido por el tiempo en que éste fue elegido.

¿Cómo le hizo Fernando Morales para adivinar en el tiempo que Ortiz Ruiz moriría y, más aún, que Elías Calles entraría en su lugar?

¿En qué bola de cristal fue capaz de ver esos movimientos paranormales?

Si el documento que repartió el lunes pasado entre los reporteros es falso, como todo apunta, Fernando estará en severos problemas.

Y es que habría falsificado también la constancia de recibido de la Presidencia del CEN del PRI, a cargo en ese tiempo de Manlio Fabio Beltrones.

Si su renuncia al PRI nunca existió, como todo indica, Fernando tuvo razón en pelear en tribunales y en comparecer ante el organismo de Justicia Partidaria.

El problema es que este lunes —una vez que trascendió que había sido expulsado— entró en una zona particularmente pantanosa: la de la actividad paranormal.

Y mientras los partidos políticos sigan de acuerdo en moverse en los terrenos de la realidad que conocemos todos desde hace cuando menos 30 mil años, será muy complicado que un militante transite esas veredas por las que sólo el papá de Pedro Ferriz de Con anduvo tan quitado de la pena cuando juraba ante cámaras y micrófonos de Telesistema Mexicano que un mundo lleno de marcianos o venusinos nos vigilaba desde algún punto de la Vía Láctea.

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