Ventura Rodríguez, secretario de Gobernación municipal, dijo que la comuna mantendrá operativos; los comerciantes, escépticos

Por: Osvaldo Valencia / @Osva_Valencia 

Son las 12 del día, el sol cae a plomo sobre la 14 Poniente del Centro Histórico, calle conocida por ser el corredor de la prostitución.

En la esquina de la 3 Norte se alcanza a ver a una mujer de blusa roja sin mangas y pantalón café, mayor de 35 años. Se recarga en una caseta telefónica cubriéndose de los rayos del sol bajo el cobijo de una sombrilla y sin el glamour que se espera de ella.

Por menos de un minuto la corteja un señor de edad avanzada, quien opta por utilizar un sombrero para evitar que alguien lo reconozca. Ella empieza a caminar entre los ambulantes; él la comienza a seguir vigilando su espalda, que nadie lo observe detenidamente, hasta perderse entre el mar de gente.

“Es su cliente, ya va a dar su primer servicio”, exclama un comerciante.

Así como ella, decenas de mujeres practican la prostitución en el centro de la ciudad, a la luz del día, sin necesidad del misterio, embriagando las banquetas de sus fragancias, insinuándose a los hombres que osan caminar frente a ellas. “Hey, hey, shhh shhh”, lanzan a los peatones, quienes aceleran el paso apenas ellas intentan llaman su atención.

“Hay quienes empiezan a las ocho o nueve de la mañana, igual que los ambulantes. Otras, como la que se fue con el señor, vienen apenas a las 12 del día. He escuchado que cobran de 130 a 150 pesos por cliente, pero nada más”, cuenta un vendedor de frituras forzado a laborar en esa calle mientras espera que instalen el corredor comercial de la 12 Poniente.

El Ayuntamiento ha visto la posibilidad de crear una zona de tolerancia para las sexoservidoras, teniendo ubicadas hasta 40 mujeres dedicadas a la prostitución.

De acuerdo con lo que ha declarado Ventura Rodríguez Verdín, secretario de Gobernación municipal, la Comuna mantendrá operativos y crearán programas para bajar los niveles de prostitución, pero eso no lo creen los vecinos de la zona, pues en pasadas administraciones han intentado regular esta actividad sin éxito, comenta el dueño de una miscelánea ubicada entre las calles 5 y 7 Norte.

“Llevo viviendo aquí 35 años y siempre he visto esta calle llena de prostitutas. Algunas lo hacen por que la economía no ayuda, otras tienen a sus ‘padrotes’ que las cuidan desde las esquinas. Han intentado quitar la prostitución pero no han podido porque no pueden”, afirma.

En días pasados, durante un operativo en la capital, la Secretaría de Seguridad Pública clausuró unos baños públicos, en la calle 18 Poniente, donde se practicaba la prostitución, aunque las “mujeres de la vida galante” no aclararon si eran víctimas de trata.

Ya son la 8:30 de la noche; los locales empiezan a cerrar, apenas se encienden algunas luminarias en la calle. En la esquina de 5 Norte y 14 Poniente una joven de aproximadamente 25 años recarga una pierna sobre la pared.

Cumple con el prototipo: vestida de blusa escotada y minifalda entallada negra. Un señor, de caminar tambaleante, se le acerca al oído.

—¿Cuánto? —le pregunta,

—Te lo dejo en 130 (pesos) —le contesta la joven.

Sin decir más, el señor comienza a caminar hacia su auto, un tsuru gris; la chica se sube en el asiento del copiloto y desaparecen en el mar de autos del Centro Histórico.

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