Por Mario Galeana @MarioG24H
Las juntas auxiliares se han convertido en eslabones cruciales de la cadena de trasiego que une a la franja de robo de combustible con la Angelópolis.
Al sur, en San Francisco Totimehuacán, la gasolina extraída de los ductos de Pemex llega, principalmente, a los talleres mecánicos.
La semana pasada los habitantes de esta auxiliar presentaron al menos 11 denuncias anónimas por la detección de puntos de venta de robo de combustible.
De acuerdo con el diputado local Francisco Jiménez Huerta, quien recabó cuatro de las acusaciones en poder de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), los puntos de venta se encuentran principalmente en zonas de paso aledañas a las carreteras que van hacia Tepeaca y Tecali.
“Algunos ciudadanos presentaron entre siete y ocho denuncias. Los puntos son talleres mecánicos, en su mayoría. Los datos los pasamos a las autoridades la semana pasada”, declaró ayer el legislador.
Al igual que en el sur de la capital, algunos de los talleres mecánicos que se ubican en las juntas auxiliares del norte forman hoy piedras angulares en la cadena del oro negro perdido de Pemex.
24 Horas Puebla informó en días pasados que, con un simple mensaje enviado a través de WhatsApp, la gasolina robada se comercializa ampliamente en Santa María Xonacatepec, La Resurrección y San Miguel Canoa.
De acuerdo con testimonios de usuarios y vecinos que fueron recabados por esta casa editorial, en un taller de la colonia San Pedro se comercializa el litro de combustible ilícito en 12 pesos.
La gasolina es traída desde la junta auxiliar de Xonacatepec y, desde ahí, se distribuye también a La Resurrección y San Miguel Canoa, según los testimonios.
El encargado de la operación es el propietario del taller mecánico y la operación de compraventa se realiza, sobre todo, durante las noches. El sujeto aparca un camión de carga frente a su departamento y, por la madrugada, saca de él decenas de contenedores que ingresa en su taller mecánico.
Poco más tarde, vehículos acuden a comprar la gasolina al taller mecánico, donde el hombre incluso ha “colado” la gasolina frente a los compradores, ante la desconfianza que genera la calidad del combustible robado producto de la ordeña.
