Con áreas de nutrición, psicológica, oncológica, genética y trabajo social se espera la prevención de 40% de esta enfermedad
Redacción
Para atender una de las enfermedades de mayor incidencia en la población, la segunda causa de muerte en el mundo y tercera en el país, el rector Alfonso Esparza Ortiz puso en marcha la Clínica de Prevención y Detección Oportuna de Cáncer.
En esta clínica se valorarán hábitos alimenticios, así como factores de riesgo y hereditarios de la enfermedad; de igual manera, se brindará una atención primaria para disminuir el número de casos, mediante la reducción de factores de riesgo vinculados con su aparición, como estilos de vida y alimentación.
En su participación, Esparza Ortiz destacó la posibilidad de hacer sinergias con el Instituto Nacional de Cancerología, con lo cual podrán realizarse estudios conjuntos, fortalecer líneas de investigación sobre cáncer y tener un impacto mayor en salud.
En infraestructura tecnológica, la clínica dispone de colposcopios –una especie de telescopio binocular de enfoque próximo para ver con detalle regiones anormales del cuello uterino, a través de la vagina, por lo que es posible extraer una biopsia del área anormal y enviarlo al patólogo–, para colposcopía diagnóstica y terapéutica; también, tendrán equipos de ultrasonido y mastografía.
Atención oportuna
La Clínica de Prevención y Detección Oportuna de Cáncer tiene áreas de nutrición para registrar peso y hábitos alimenticios, con el fin de integrar una dieta saludable y adecuada; psicología, atender tabaquismo y alcoholismo; oncología quirúrgica, valorar factores de riesgo específicos en cada tipo de cáncer; genética, analizar antecedentes personales y familiares de cáncer; y trabajo social, para acciones preventivas y valoración de factores de riesgo.
Se estima que se podría prevenir de 30 a 40% los diferentes tipos de cáncer, reduciendo factores de riesgo relacionados con estilos de vida y alimentación: elevado índice de masa corporal, falta de actividad física, bajo consumo de frutas y verduras, tabaquismo y alcoholismo. Infecciones como el Virus del Papiloma Humano, hepatitis B y C, también son precursoras de lesiones celulares que pueden desencadenar la formación de tumores malignos. De ahí la importancia de disponer de un área de nutrición.
En el país sólo existen tres clínicas de oncología genética: en la Ciudad de México, Monterrey y ahora en Puebla. Por ello, esta área que forma parte de la Clínica de Prevención y Detección Oportuna de Cáncer de la BUAP tiene como propósito realizar estudios para valorar riesgos de padecer cáncer.
La Clínica de Prevención y Detección Oportuna de Cáncer funcionará en turno vespertino, en un horario de 15:00 a 20:00 horas, donde la meta será hacer 15 mastografías y 10 citologías vaginales diarias, dependiendo de la demanda. De esta manera, la BUAP incide en la generación de una cultura de prevención y diagnóstico precoz de esta enfermedad.
