Crónicas del Tercer Piso
Por Alejandro Bonilla Garduño / @AlexBonillaG
Hace unos años escribí esta columna para un blog personal, sin embargo y salvo pequeñísimas correcciones, sigue igual de vigente. La dejo a consideración del amable lector.
UNO. El General Ignacio Zaragoza no podría llegar a los Fuertes de Loreto y Guadalupe porque los franeleros de la feria le estarían cobrando $50.00 pesos para poder estacionar su caballo ¡El poste también pertenece a una organización afín a algún político “influyente”.
DOS. Los zacapoaxtlas estarían en la Sierra del Estado debido a una marcha que organiza Antorcha Campesina y a las que los obligo a ir.
DOS PUNTO UNO. Otro número importante de zacapoaxtlas estaría en la fila para renovar su seguro popular y el cheque de oportunidades u arrastrados a algún evento de los delegados, obligados, claro.
Los delegados de la SEDESOL Federal sonríen ante los reporteros de la fuente.
TRES. El General Porfirio Díaz se quedaría atorado en la Rueda de la fortuna que instaló el Gobierno del Estado en la zona de Angelopolis y que, por enésima vez en el año, se descompuso. Nuestro celebre dictador está atrapado en la parte más alta.
CUATRO. La primera línea de defensa mexicana está tratando de salir de la ciclo vía instalada en la Autopista Mexico-Veracruz ¡lo que sucede por pretender ahorrar la caseta del segundo piso!
-¡Respeten los señalamientos! – grita un agente vial
CINCO. Las tropas de caballería rebasan los límites de velocidad permitidos en el Periférico Ecológico y son fotografiados por las cámaras. Kilómetros después son “convidados a ponerse la del Puebla o dar para el chesco” a los agentes de tránsito que, so pretexto de no tener el engomado de verificación y no pago de control vehicular, amenazan con quitarles “las unidades”.
SEIS. La artillería francesa sufre su primer incidente y no fue ante las tropas mexicanas: se lastiman las patas sus caballos después de pasar por un campo minado, perdón, quise decir una calle cualquiera llena de baches.
SIETE. Las mismas tropas francesas ven amenazado su avance hacia Puebla por un primer encontronazo y no precisamente contra tropas mexicanas, sino con huachicoleros que les impiden el tránsito.
OCHO. El General francés a cargo de la toma de Puebla, el Conde de Lorencez, recibe un telegrama del Gobernador de Puebla donde lo invita a tomarse una foto y conocer los atractivos de Puebla. Se gasta cincuenta millones de pesos en la visita a la planta de Audi y la promoción en medios de comunicación, su compañía a la Final de los Lobos de la BUAP y claro, el Gobernador Tony Gali no desaprovecha la oportunidad de echarse un “palomazo”.
NUEVE. La batalla no se habría realizado porque hay un desfile conmemorativo y el Estado Mayor Presidencial no permite que se acerquen los “franchutes” esos.
DIEZ. El Presidente Peña Nieto, de visita por el Estado, invita al presidente de Francia, Hollande y le recrimina por no traer a su esposa, Carla Bruni (el que entendió, entendió).
ONCE. López Obrador haría un plantón en el zócalo argumentando que la batalla es un distractor social en contra de las reformas de Peña. Lo acompañaría en el templete Don Manuel Bartlett, faltaba más.
DOCE. La señorita Laura, defensora de las causas justas, asistiría con las tropas francesas como rescatista. Uno de los helicópteros del Gobierno del Estado de Puebla sería el transporte, evidentemente.
TRECE. La batalla no se llevaría a cabo porque es la última jornada del futbol mexicano, juega el Puebla y ya viene la Copa Confederaciones.
-hay para la otra, dicen-
