Este año la entidad poblana encabeza a nivel nacional la lista de tomas clandestinas en ductos de Pemex
Por Guadalupe Juárez
Petróleos Mexicanos (Pemex), en una sola cifra, definió la gravedad del robo de hidrocarburo en Puebla; en 17 años, el número de tomas clandestinas en la entidad pasó de 15 a mil 762, lo que representa un incremento de 11 mil 762% en la incidencia de este ilícito.
De las nueve primeras demarcaciones donde se detectó la ordeña de ductos, el listado ha crecido y el año pasado Pemex informó que son 27 municipios los que conforman una franja geográfica de robo de combustible, en los que los delitos incrementan cada día.
Tan sólo en lo que va de este año, la entidad encabeza a nivel nacional la lista de mayor cantidad de tomas clandestinas. De acuerdo con Petróleos Mexicanos (Pemex), en Puebla se han registrado mil 762 perforaciones ilegales al ducto Minatitlán, que atraviesa el estado, durante enero y febrero del año en curso.
En el año 2000 –fecha de la que datan los primeros registros– Acajete, con tres tomas clandestinas, seguido de Tepeaca, Quecholac, Palmar de Bravo, Acatzingo –con dos casos–, Tlaltenango, Esperanza, Coronango y San Matías Tlalancaleca, con una perforación ilegal, eran los municipios donde se registraron los primeros casos de robo de combustible.
“Los huachicoleros eran esos que cambiaban el combustible por frijol, maíz o cualquier producto, a eso se le llamaba huachicoleo; como trailero llegabas a comunidades donde no había comercios o ‘tienditas’ y cambiabas algo de combustible por cosas que ellos tenían y que tú necesitabas, luego ellos, si no lo usaban, lo cambiaban con alguien que sí”, relata una habitante del municipio de Tecamachalco, cuyo establecimiento maneja contenedores de plástico. Es junio de 2016 y las bandas de chupaductos recorren las calles con toda libertad.
Hace años –agrega– no sabían que el trasiego de combustible era una opción rentable y que el oro negro podría brindar “trabajo” incluso a los menores de edad.
A una hora de este municipio, si se recorre la autopista México-Puebla a la par del ducto Minatitlán, que abastece a la capital del país de combustible, en el municipio de San Matías Tlalancaleca los pobladores comenzaron a organizarse para evitar que perforaran los ductos y utilizaran las carreteras y accesos a la comunidad como “pista de carreras”.
“No me importa que se lleven la gasolina, lo que nos preocupa es que no respetan a nadie, van correteándose entre bandas de chupaductos y pueden atropellar a alguien”, dice preocupada una de las habitantes de San Francisco Tláloc, junta auxiliar de San Matías Tlalancaleca; estamos a mitad de 2016, cuando las autoridades locales y federales aún no se habían pronunciado respecto al tema.

Entre enero y diciembre del año pasado, los municipios formarían un corredor, en cuya periferia los delitos estaban a la orden del día, al igual que las explosiones de tomas clandestinas y de camionetas consumiéndose a mitad de la carretera debido a disputas entre grupos delictivos.
Tepeaca, Palmar de Bravo y Acajete encabezarían un nuevo listado con 352, 283 y 180 perforaciones ilícitas, respectivamente.
Con Quecholac, Acatzingo, Matías Tlalancaleca, San Martín Texmelucan, Esperanza, Coronango, Amozoc, San Salvador El Verde, Xicotepec, Tlahuapan, Tecamachalco, Ahuazotepec, Venustiano Carranza, Huauchinango, Cuautlancingo, Jalpan, Los Reyes de Juárez, Tlaltenango, Puebla, San Miguel Xoxtla y Huejotzingo, conformarían ya un grupo de 24 municipios.
Pero el listado contempla en el corredor tres demarcaciones más: San Salvador Huixcoloxtla –donde medios de comunicación detectaron en un mercado la venta de combustible robado–, Quimixtlán y Juan C. Bonilla.
Empleados, parte de la red de criminales
Por Redacción
En los últimos 10 años, al menos 130 empleados y ex empleados de Petróleos Mexicanos han sido detenidos e investigados por tener algún tipo de relación con el robo de hidrocarburos.
Puebla, Tamaulipas, Guanajuato, Nuevo León y Sinaloa comprenden la mayor cantidad de investigaciones del Ministerio Público en contra de trabajadores y ex empleados de la petrolera mexicana.
De acuerdo con el periódico Excélsior, cerca de 70% de dichos empleados laboraba en Pemex Refinación, ahora llamada Pemex Logística, dependencia de la empresa encargada de almacenar y transportar los hidrocarburos.
Los casos de tomas clandestinas, refiere el diario de circulación nacional, pasaron de 691 a seis mil 159, de 2010 a 2016, causando daños por miles de millones de pesos y están relacionadas con al menos cuatro grupos criminales: Los Zetas, El Cártel del Golfo, Los Caballeros Templarios y El Cártel del Pacífico.
El informe del Senado de la República titulado Robo de Hidrocarburos en México detalla que las pérdidas de Pemex por la ordeña en 2014 fueron de 19 mil millones de pesos, monto superior al presupuesto asignados a la Secretaría de Energía y a la Cámara de Diputados.
