Las Serpientes

Por: Ricardo Morales Sánchez 

Pésimos resultados arrojó para Puebla la terrible reforma electoral que dio paso a la creación de la mini gubernatura y también a las presidencias municipales de cuatro años y ocho meses.

El experimento resultó un rotundo fracaso, pues además de incrementarse la inseguridad y la ingobernabilidad, crecieron también los cacicazgos regionales, de tal forma que ahora todos los ediles que están a punto de concluir su periodo buscan perpetuarse en el poder a través de sus familiares o amigos.

Queda demostrado que la ampliación del periodo para los cavernícolas presidentes municipales de Puebla es una muy mala idea y que lo mejor fue la determinación de implementar la reelección para los alcaldes que realmente trabajen y se lo merezcan.

La reelección es una especie de referéndum, de esta forma, sólo el que ha trabajado podrá volver a pedir el voto para estar un periodo más al frente de su demarcación.

Este periodo de cuatro años y ocho meses ha sido terrible para Puebla, oscuro, por no decir fatal; se han multiplicado los casos de linchamiento y creció de manera alarmante la inseguridad y el robo de combustible en la franja que corre desde el vecino estado de Veracruz hasta la Ciudad de México, producto del pésimo trabajo de las autoridades municipales.

Con qué cara Enrique Doger Guerrero, el candidato del PRI a la gubernatura de Puebla, le va a poder reclamar al actual grupo en el poder querer perpetuarse en el cargo, cuando al interior de su partido se dan dos de los más repudiables cacicazgos y aspectos de familia.

Me explico, el primero de ellos y el más sonado es el de la familia Rivera, los caciques de la Sierra Norte de Puebla que se llevaron todo, la vaca y hasta el becerro.

Esta, considerada la “dinastía” más representativa del autoritarismo priista, tiene a Lorenzo Rivera como delegado de la Sedesol y diputado federal con licencia; a su sobrino Enrique como candidato a diputado federal por Zacatlán; a su hijo Lenchito dentro de los cuatro primeros lugares del tricolor a diputado local pluri y a su esposa, Rosa María Nava, como candidata a diputada local por el distrito 5 con cabecera en Tlatlauquitepec, qué asco y ¡ay de quienes voten por estos caciques!

Pero no son sólo ellos, la “estirpe azul” del tricolor se extiende hacia otra “sagrada familia”, los Alcalá, que tienen a Blanca como embajadora en Colombia; a Karina, la hija, como candidata a diputada federal por el distrito 12, a quien le reconozco su valor; y al yerno, Edgar Chumacero, en el segundo lugar de la lista de candidatos a regidores, dentro de la planilla del “paria” que va como candidato del PRI a la alcaldía.

El mal ejemplo es imitado por especímenes como el todavía presidente municipal de Tepeaca, David Huerta, mejor conocido como Coco, quien ocasionó un cisma al interior del PRI de la región al querer imponer a su hermano Martín como su sucesor en la alcaldía de este lugar, lo que derivó en la salida del aspirante más fuerte, el diputado local Sergio Salomón Céspedes Peregrina.

Adicionalmente, El mariachi, Humberto Aguilar Viveros, candidato a diputado federal, debe cuidarse de Coco, pues el socio de Lastiri lo va a traicionar entregando la demarcación al candidato de la coalición Por Puebla al Frente, Mario Rincón, con quien ya pactó la derrota del PRI en este distrito.

Pero también del otro lado se cuecen habas, El Benny, Inés Saturnino López Ponce, lo más cercano a “don Luis Macarena”, el villano de Chinconcuac, quiere imponer a su hermano como alcalde de Tecamachalco.

El consanguíneo responde al nombre de Isaac y busca competir bajo las siglas del Pacto Social de Integración, vaya descaro de El Benny.

Otro caso es el del alcalde de Teziutlán, Toño Vázquez, que quiere imponer a su pareja, la diputada con licencia, Corona Salazar, e impulsó a su hija como candidata a diputada, pero fracasó en el intento y sólo pudo colar a su consorte.

Para rematar, está el caso del líder del Congreso local, Carlos Martínez Amador, quien también colocó a su hermano Isaac como candidato a presidente municipal por Huauchinango y a su hija Karla Martínez Lechuga, mejor conocida como Lady Huauchinango en el segundo lugar de la lista de candidatos a diputados plurinominales del PRD.

Está bien que Karla tiene nulas posibilidades de convertirse en diputada, es más, ni El Sapo Loyola, quizá entre, sobre todo si el Frente arrasa en las diputaciones locales, pero hay que cuidar las formas e, insisto, hay que llevarse a la vaca, pero al menos hay que respetar el becerro.

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