Por: Redacción
Foto: Archivo EsImagen

La característica de incansable que acompaña a todo niño se debe a que sus músculos resisten la fatiga de una manera similar a como lo hace un atleta de élite.

Se trata de la conclusión de un estudio que conjuntó a niños de 10 años de edad, personas sin entrenamiento físico y atletas de alto rendimiento, cuyos resultados se publicaron en Frontiers in Physiology.

Los tres grupos usaron bicicletas fijas sobre las que realizaron actividad extenuante. Las observaciones indicaron que los músculos de los infantes no mostraban altos niveles de cansancio a pesar de realizar ejercicio al mismo nivel de los atletas.

Incluso, se recuperaban más pronto que los atletas, lo que no significa que los niños tuvieran la misma condición física que los atletas, advirtió Tim Olds, de la Universidad del Sur de Australia.

El científico, quien no participó en el estudio, dijo que el resultado debe de entenderse en el sentido de que la forma de recuperación se parece más a la de los atletas que a la de los adultos sin entrenamiento físico.

Explicó que los niños no tienen tan desarrollados sus sistemas anaeróbicos de producción de energía como los adultos, por lo que no producen cantidades elevadas de ácido láctico, el responsable de la fatiga cuando suben sus niveles.

Además, la velocidad con que la sangre de los niños elimina el ácido láctico es más rápida que en los atletas de élite, lo que ayuda a su pronta recuperación y a que reinicien sus juegos, indicó el reporte citado por la Australian Broadcasting Corporation (ABC).

 

La importancia del estudio

El estudio podría ayudar a comprender el desarrollo de enfermedades como cáncer, afecciones cardiovasculares o diabetes, cuya ocurrencia se incrementa con la edad, afirmó Sebastien Ratel, de la Universidad Clermont Auvergne y autor del estudio.

La investigación muestra que la actividad aeróbica, al menos en el nivel muscular, cae de manera significativa conforme los niños se convierten en adultos, al mismo tiempo que crece la ocurrencia de enfermedades como la diabetes.

“Tenemos que observar si los cambios musculares se relacionan con el riego de contraer esas enfermedades, o al menos motivar para mantener la condición de los músculos. Conservarse como un niño podría ser saludable”, apuntó.

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