Por: Mario Galeana

Puebla es el tercer estado del país con la brecha salarial más amplia entre hombres y mujeres, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI.

Entre abril y junio, sólo 73 mil 32 poblanos recibieron un sueldo mensual superior a los cinco salarios mínimos, es decir, de más de 13 mil 254 pesos. De esta cantidad, sólo 22.2% son mujeres.

La entidad con mayor desigualdad salarial es Guerrero, pues sólo 17.8% de las mujeres ocupadas en el segundo trimestre de este año obtiene un ingreso superior a los cinco salarios mínimos. Le sigue Tlaxcala, donde sólo 19.8% de las trabajadoras con empleo formal recibió un pago mensual superior a esta cantidad.

En contraste, la Ciudad de México es donde la brecha entre hombres y mujeres con mejores empleos es la menor del país, pues ellos ocupan 60.7% de las plazas y ellas 39.3%. Le sigue el Estado de México, donde 35.2% empleos mejor pagados son ocupados por mujeres; y Zacatecas, con 34.9%.

Con respecto a Puebla, las mujeres ocupan, en su mayoría, los empleos donde la remuneración no es monetaria o no supera el salario mínimo.

Entre los 297 mil 743 poblanos que de abril y junio trabajaron sin percepción monetaria, 57.4% son mujeres. Entre los 513 mil 258 trabajadores en Puebla que recibieron menos de un salario mínimo, es decir, menos de 88.36, el 52.6% fueron mujeres.

Las trabajadoras, sin embargo, poseen una tasa neta de participación más alta que los hombres, de acuerdo con la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS). Durante el segundo trimestre de este año, la participación de féminas en la vida laboral fue de 43%, mientras que los hombres representaron 40%.

Las estadísticas de la dependencia reflejan que las mujeres se dedican, sobre todo, al comercio. Entre los 530 mil 899 trabajadores del estado que se ocupan en este rubro, 54.4% son mujeres.

En la industria manufacturera, que emplea a casi medio millón de poblanos, 38.9% son trabajadoras. Mientras que en el gobierno y los organismos internacionales, 35.4% también fueron ocupadas por funcionarias.

Las actividades agropecuarias y la construcción, que en el estado dan empleo a un millón 54 mil 349 personas, son las ramas de actividad económica donde menos participan mujeres. En el campo sólo colabora 16.7% de trabajadoras, mientras que en las obras de construcción sólo 9% de las plazas laborales fueron entregadas a féminas.

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