En estas condiciones habitan 24 menores de edad con sus madres en los centros penitenciarios de la entidad

Por: Guadalupe Juárez

En condiciones de hacinamiento, sobrepoblación y falta de higiene, habitan 24 menores de edad con sus madres en los centros penitenciarios de la entidad poblana.

Los menores se encuentran en los Centros de Reinserción Social (Cereso) de la capital poblana, Huauchinango, Cholula y Tecamachalco, según datos del gobierno estatal.

La edad de los hijos que viven en estos lugares van desde los 25 días de edad hasta los siete años; seis son niñas y 19 varones.

Hasta junio de este año, 16 mujeres vivían con sus hijos en el Cereso de San Miguel, en el cual –según el más reciente diagnóstico de la Comisión de Derechos Humanos estatal– había inexistencia e insuficiencia de las instalaciones necesarias para el funcionamiento del penal, además de problemas de sobrepoblación y hacinamiento.

Entre otros de los problemas detectados se encontraba que los reos cometían actividades ilícitas y mantenían un autogobierno dentro del penal, así como insuficiencia de personal de seguridad y custodia.

En el Cereso de Huauchinango hay cuatro menores de edad con sus madres, uno de ellos recién nacido, con apenas 25 días de edad.

En las observaciones de la CDH indican que en este penal, a los internos no les garantizaban una estancia digna y segura en referencia al estado físico de colchones y ropa de cama, luz eléctrica, ventilación, calidad y cantidad adecuada de alimentos, además de la desconfianza de los reclusos para pedir audiencias a las autoridades.

En este Cereso tampoco garantizan su integridad física y moral, es decir, no existe el espacio adecuado para evitar hacinamiento, además de la carencia de agua potable.

En la cárcel ubicada en San Pedro Cholula habitan tres menores de edad, quienes tienen un mes, un año tres meses y dos años dos meses.

Aquí también hay problemas de sobrepoblación, hacinamiento, falta de atención en casos de incidentes violentos, insuficiencia en la atención a los procedimientos de violaciones de derechos humanos.

A eso se suma que no cuentan con las condiciones de higiene en las instalaciones, los dormitorios, así como en el área médica, cocina y comedores.

Las personas privadas de su libertad cometen delitos dentro del Cereso, hay autogobierno y también hallaron deficiencias en el proceso para la imposición de las sanciones disciplinarias.

En el penal de Tecamachalco un bebé de tres meses habita con su madre, de apenas 20 años de edad. En este lugar, la CDH detectó que los internos no cuentan con una estancia digna y segura, además de que carecen de garantías con respecto a sus derechos humanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *