Estudio de la Universidad de Harvard reveló que calidad de aire incide en el desempeño de un piloto, cuya habilidad para desempeñarse en maniobras disminuye cuando niveles de dióxido de carbono en la cubierta de vuelo aumentan

 

Por: Redacción

Fotos: Agencia Cuartoscuro

Un estudio de la Universidad de Harvard reveló que la calidad de aire incide en el desempeño de un piloto, cuya habilidad para desempeñarse en maniobras disminuye cuando los niveles de dióxido de carbono en la cubierta de vuelo aumentan.

La investigación realizada por expertos de la Escuela de Salud Pública de la institución, a iniciativa del programa School’s Aviation for Health, incluyó pruebas realizadas en un simulador de vuelo A320 con 30 pilotos comerciales de líneas aéreas.

Durante tres segmentos de vuelo de tres horas cada uno, los pilotos fueron evaluados sin la ayuda del sistema automático. Sus rendimientos fueron detectados por un examinador piloto aprobado por la Administración Federal de Aviación, informó en un comunicado la universidad.

Joe Allen, investigador principal del estudio, explicó que su propósito fue aportar información para optimizar el rendimiento de los pilotos, con respecto al aire que respiran en la cabina de vuelo. Creemos, dijo, que los niveles de dióxido de carbono son parte de esa ecuación.

El especialista, que cuenta con experiencia en investigaciones sobre cómo la calidad del aire afecta el desempeño en el trabajo, realizó estudios previos en colaboración con la Universidad de Syracuse y la Universidad Médica Suburbana de Suny, en los que descubrieron que la ventilación deficiente y el CO2 reducen la función cognitiva.

 

Investigación y resultados

Ahora, con este nuevo estudio en el que sometieron a los pilotos a operaciones estándar y a procedimientos de vuelo más difíciles como aterrizar una aeronave sin un motor, comprobaron esa relación.

De acuerdo con la investigación, las actuaciones de vuelo disminuyeron a medida que las concentraciones de CO2 aumentaron. Cinco de las siete maniobras más difíciles (giros pronunciados, despegue interrumpido, vuelco a tierra, aterrizaje con mal funcionamiento del slat y evitar las colisiones) mostraron tasas de aprobación más altas cuando los pilotos estaban expuestos a 700 partes por millón de dióxido de carbono, en comparación con dos mil 500 partes por millón.

La conclusión, aseguró Joe Allen, es que “los pilotos funcionan mejor cuando hay bajas concentraciones de CO2 en la cubierta de vuelo”.

En el comunicado, los pilotos participantes destacaron que “el mensaje clave para la comunidad aeronáutica, es que la calidad del aire es un componente importante de la seguridad del vuelo, que es, por supuesto, el objetivo final”.

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