La Entrega
Por: Adrián Ruíz / [email protected]
Sin asumir aún el poder –oficialmente– la gente de Morena pronto enseñó el cobre, la división y discrepancia entre los grupos salió a relucir. En Puebla, la rebanada de pastel será insuficiente para tanto glotón. Quienes conocen la administración pública del estado observan gustosos cómo chocan entre ellos.
Ante las patadas bajas, la gente cercana al presidente electo prefirió hacerse a un lado y observar los toros desde la barrera. La experiencia en puestos importantes les aconseja que más temprano que tarde tocarán fondo.
Sin alejarse de la jugada, permanecerán cerca para entrar al relevo en cualquier momento. Los ejemplos claros son las poblanas Rosa María Márquez Cabrera y Patricia Gutiérrez.
La primera, además de ser regidora en el próximo Ayuntamiento de la capital, tendrá tareas importantes en la Sagarpa.
La segunda será la coordinadora de los proyectos económicos en el Senado de la República. El nombramiento fue directo de AMLO, y de inmediato el oportunista Alejandro Armenta le envió un mensaje de felicitación. Ella también trabajará de cerca con el gobierno de Quintana Roo.
Conoce los procedimientos para bajar recursos del gobierno federal. Inmersa en esa labor gran parte de la administración de Rafael Moreno Valle, seguirá con el mismo trabajo.
En Puebla, los morenistas se dividieron durante la designación para la abanderada a la presidencia municipal. La decisión de López Obrador recayó en su amiga Rosa María Márquez. Los grupos aceptaron la orden. La noche anterior al registro, los grilleros poblanos impusieron a la ahora alcaldesa electa Claudia Rivera, a quien quieren manejar.
En su momento, Rosa Márquez habló con AMLO para decirle que se bajaría del carro y evitar las divisiones ahora predominantes en Morena. El mandamás de los morenistas dijo que no permitiría imposiciones, pero al final accedió
Las cosas en Morena empezaron mal antes de que la mayoría de los presidentes municipales, diputados federales y senadores electos asuman el poder. Todos quieren llevar agua a su molino sin importar las formas.
Con el tiempo encima para organizar el gobierno del país, el presidente electo tiene un problema mayúsculo en Puebla, donde todas las tribus a las que cobijó empezaron a sacar las uñas.
Mucho cuidado deberá tener antes que sea tarde.
REPORTE DEL INFORMANTE
Sin llenadera. Las aguas en las filas de Morena están tan agitadas en Puebla, que por todos los medios intentan convencer al líder para anular la elección a la gubernatura en la que ganó Martha Erika Alonso.
Las diferencias los llevan al enfrentamiento entre ellos. Pretenden que, en caso de influir en el futuro presidente, se repita la elección, pero sin Luis Miguel Barbosa, ex candidato perdedor.
El virtual senador Alejandro Armenta, allegado a Mario Plutarco Marín Torres, el góber precioso, alzó la mano para apuntarse y persigue a AMLO por todos lados, con el fin de convencerlo.
¿Lo conseguirá? En unos días se conocerá la respuesta de lo que sin duda sería una jugada de alto riesgo para la gestión de López Obrador por lo que implica.
