La Mirada Crítica
Por: Román Sánchez Zarmora / @RomansanchezZ
Melanie no se quedó satisfecha, quizá no era lo que leía la gente, pues si bien no era literatura europea, quizá sí la mexicana; entonces preguntó quiénes eran los mexicanos que escribían y pudo saber de Octavio Paz, Manuel Payno, Juan Rulfo, Monsiváis, Ibargüengoitia, Carlos Fuentes, Palou y muchos más…
¿Pero ellos en realidad habrían cambiado el modo de pensar del mexicano?
Entonces vio en YouTube un video donde Vargas Llosa habla de los mexicanos, tuvo que ir con su primo a la hemeroteca para saber de qué se trataba… y sí, lo encontró, en el 50 aniversario de la revista Vuelta –que dirigía Octavio Paz–, el peruano hablo fuerte, no en contra de México, sino contra los dadores del pensamiento.
Entonces, Melanie pensó: “¿Por qué el mexicano habla como habla… piensa cómo piensa?”
Su mamá la vio preocupada, pues una niña de 10 años no podría estar pensando así por ella misma; quizá se había inspirado en Mafalda y el malvado Quino tendría que ver en eso… pero esa sensación se fue cuando vio que ella misma hablaba con sus primos, tías y con ella misma…
Llegó a visitarlas su prima lejana María, una filósofa a quien casi nadie le hablaba, pues ella había estudiado en el extranjero y siempre hablaba de sus viajes y cómo debíamos cambiar, pero al ver que eso les molestaba a sus parientes, un día decidió no decir más…
—Hola María…— le dijo Melanie un tanto tímida, pues le habían dicho que era además muy sensible, o quizá arisca con los niños y no los soportaba— ¿Por qué el mexicano piensa así y a nadie le importa, qué no ven que esto nos lleva como sociedad, a todos, al precipicio?— le dijo y en sus adentros sabía que no le respondería, pero la flecha de la palabra estaba lanzada…
—¿Que dijiste?... Wow, un genio en la familia y es más… más genio y con ingenio, eso es mejor aún… Wow— María sonrió y río mucho, y Melanie la vio asombrada pues nunca le había visto así, sólo cuando hablaba con su novio, un catedrático de la Universidad de Notre Dame, del cual siempre dijimos era una fantasía hasta que un día lo trajo a casa… y así como ella eran raros los dos.
—¿Ya revisaste lo que escuchan y lo que escuchaban?— dijo María.
—Wow, prima, eres una genio… Wow, no hay duda que un día quiero ser como tú— le dijo, y la vio partir… —La próxima semana regreso y me dices cómo va tu investigación— Y María se retiró.
Se trataba de ver, la música de los años 70 y 80… y quizá ver de dónde venía todo eso.
Armando Manzanero, un hombre que hablaba de amores pasados, amores fallidos, amores lejanos, todo con dolor... sin duda, el dolor vende y siempre tendrá un comprador.
Lupita D’Alessio, una mujer que no habla de la igualdad y equidad, sino del dolor de la mujer que siente y vive un machismo exacerbado, dominante, donde la venganza es el ojo por ojo, pero no habla de algo que ayude a reconstruir esa relación y vuelva a sonreír.
Extranjeros como José Luis Rodríguez El Puma hablando del conquistador que se ha equivocado, pero que la mujer debe perdonar la infidelidad, sino la familia se romperá; o Julio Iglesias, un hombre lejano por ser español, donde la mujer es instrumento del amor y sexual, pero en estos no hay algo que anime o motive al país a seguir…
Juan Gabriel cantando a amores pasados, a amores que dolieron por la traición, pero todo tendría que venir de algún lado… Y revisé entonces a José Alfredo Jiménez, un hombre que habla del dolor de los amores que se le fueron, pero los compensa ingiriendo alcohol. Y así Pedro Infante los sigue viviendo y lucrando con el dolor del amor fallido.
El Himno nacional, si bien cargado de etapas bélicas para este país… hay que defenderlo, hasta que se dijo que tanta guerra invocada en un canto podría generar actitudes bélicas, pero, y ¿esos del amor y desamor y del engaño y el machismo o la violencia generada por el amor desengañado… eso no es peligroso?
Investigar es contraerse con dicotomías, luchar contra códigos establecidos, códigos no sólo aceptados por nosotros, sino que el “nosotros” incluso comienza a ser cuestionado.
No sólo se trata de ver qué leemos y cómo nos enseñamos a leerlo en caso de que alguien no se haya visto perdido en una lectura, sino que eso no sucede, pues hay que trabajar en lo más peligroso y consumir… y encontrar la satisfacción de la vida en el consumo exacerbado.
El mundo sigue girando mientras reflexionamos, pero ¿en realidad sigue girando para nosotros o en realidad gira sin un sentido para nosotros?
No se trata de decir que “la vida es ahora” y dejar que el consumo nos tome como un roedor y luego nos consuma cada fin de mes y nos haga presa de los pagos perpetuos, pero con la satisfacción de haber comprado… ¿y la libertad y certidumbre financiera?
Todo eso suena en una canción y la gente lo compra, pues ha ligado los conceptos de depresión-compra y un mexicano deprimido compra más pues así dejará esas penas, pues hay que esperar un nuevo amor con nuevas ropas, nuevos lugares, todo con el poder de tu firma que cada día se vuelve más débil.
¿Hacer nación por una canción?
Si se ha visto que la repetición de canciones se ha ocupado para despersonificar a la gente en los campos de concentración donde el individuo olvida hasta su nombre… ¿qué podría hacer por un país?
La música ocupada para asuntos bélicos, para animar o desanimar a una población.
La música como instrumento para la guerra desde sus más primitivos intentos con tambores batientes para animar a la guerra y salvar los territorios del terror de la conquista.
Considero entonces que no se ha valorado a la música como ese aparato de dominación y seducción de Estado para tener el Estado que tenemos.
Los músicos comerciales buscado un argumento para hacerse ricos cuando sólo son producto de la tranquilidad de las minorías sublevadas para que estas vivan encapsuladas en sus ideas, pero que con estas no hagan algo… una prisión sin barrotes que se vive todos los días en todos los países.
Músicos libres, alternativos que buscan la libertad en espacios que nadie escucha no es lo que seduce y vende, no es lo que la juventud y los consumidores tienen como el ideal de vida, por lo que mueren de hambre y en su sueño.
Entonces… ¿Quién es libre?
Melanie escuchó muchos discos, muchos canales de internet…
Vio qué es lo que la gente consume y cuando es un supuesto existo, sólo es un sonsonete que la gente tararea y es fácil de distinguir… una palabra o dos… eso es lo que les gusta… entonces hay vida… hay futuro. Comenzó a preguntarse para cuándo llegaría su prima María y pudieran discutir, pero, sobre todo, se dio cuenta que entre más sabía, más miedos tenía… Acaso sería mejor dejar todo y ser feliz pensado que quizá esa venda en los ojos a los ciudadanos del mundo nos hace felices y sólo los maduros lo resienten... El gobierno tiene la capacidad para saber y conocer toda la libertad y sólo ellos sean libres y presos de sus vicios…
Melanie se fue a dormir esperando charlar con su cómplice y prima el día de mañana; estaba aterrada, estaba triste. “¿Y por qué ser una niña así?”, se lo preguntó muchas veces.
Patricia, su mamá, la vio a lo lejos preocupada, por esos pensamientos que ya no le dejan ser niña a su niña.
