La muestra forma parte de una política cultural denominada galerías al aire libre impulsada por el ayuntamiento de la capital del estado

Por: Mario Galeana

Es domingo, lunes, cualquier día. Un niño sopla burbujas, la fuente de San Miguel salpica a quienes se detienen a tomarse selfies, una pequeña orquesta toca en la esquina del Zócalo y el sol imbatible alcanza a un payaso triste que mira de frente hacia la plancha.

En ese trajín aparece una mujer azul que monta un caballo esquelético a través del tiempo, y en su horizonte se despliegan lunas y lunas azules, como si se estuviera en un sueño. La imagen se titula Mamá Luna, fue pintada en 2010 por Carlos Luna, uno de los pintores contemporáneos más importantes de América, y desde el viernes 17 de agosto su réplica se exhibe en el Zócalo de la capital.

Carlos Luna asistió a la inauguración de esta exhibición al aire libre que contiene 36 reproducciones de algunas de sus obras más importantes. La capital no es, para el artista, un territorio desconocido. Ahí mismo, en el evento de inauguración, el pintor explicó que la Puebla de los Ángeles fue la patria que eligió por voluntad fuera de Cuba, donde nació en 1969.

Habitó esta ciudad 11 de los 13 años que vivió en México, y su comida, su gente y sus maneras han calado hondo en su significado de la vida. Allí, de pie en medio de un Zócalo varias veces recorrido, el pintor tendió el significado de Mamá Luna: en realidad una clara referencia a su madre, pero una referencia motivada por su esposa Claudia Luna, a quien buscaba entre la multitud reunida para atestiguar el inicio de la exhibición.

La muestra forma parte de una política cultural denominada Galerías al Aire Libre impulsada por el Ayuntamiento de Puebla, y reúne la esencia de la obra de Carlos Luna. Se exhiben, entre otras obras, Rompe Corazón, Gallo Rojo, Grr-Miauu, Leo, Dreamer, Voces y Deep, creadas entre 2010 y 2017.

En la galería de Luna convergen algunos elementos comunes: animales –sobre todo caballos, gallos y elefantes–, seres con los ojos entornados, mujeres y armas. Cuando dos personajes yacen en el mismo lienzo, casi siempre miran hacia posiciones antagónicas: el sur y el norte, el poniente y el oriente.

El alcalde Luis Banck Serrato, quien participó en la inauguración, citó al historiador y cronista Pedro Ángel Palou para explicar la magia de Luna, su sentido último. “Palou afirmaba que sus pinturas tenían algo que se nos escapaba, algo que hacía que tuviéramos que seguir viéndolas, como un embrujo que resiste toda explicación.

“Decía Palou que la obra de Luna intriga porque nos obliga a preguntarnos cuál es el origen de su fuerza. Son tres los elementos que mantienen el equilibrio de su obra, y si uno faltara se perdería el equilibrio de las obras, perdería su esencia. Uno es el manejo de la profundidad, pues en su obra ofrece una visión tridimensional. El segundo es el color y el tercero la textura. Su arte se configura en cuentos, relatos e historia”, planteó Banck Serrato.

Según el alcalde, la intención de exhibir estas réplicas por las calles es que cualquier transeúnte detenga el paso, haga un cese en su trajín y se asome al mundo de Luna, influenciado por el cubismo de Picasso, el muralismo de Rufino Tamayo y la ilustración de José Guadalupe Posada.

Esta exhibición se encontrará hasta el 1 de octubre en tres lugares tan distintos entre sí que suena a metáfora: el Zócalo de la capital, los muros exteriores de la Fiscalía General del Estado (FGE) y los alrededores del Panteón Municipal. Casi nadie acudiría a estos dos últimos sitios por gusto, y eso es precisamente por lo cual la galería al aire libre logra su intención: porque extrae el arte de las salas nítidas de los museos para llevarlas a los rincones de las ciudades donde uno, jamás, hubiera imaginado encontrar una pintura de Carlos Luna.

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