
La Quinta Columna
Por: Mario Alberto Mejía / @QuintaMam
Nadie se salva de las extorsiones.
Leo Paisano, alcalde de San Andrés Cholula, fue víctima de una en los últimos días.
Según su relato, el sábado pasado se comunicaron con él para informarle que la PGR le había liberado una orden de aprehensión por lavado de dinero y otros delicatessen.
La voz que hablaba por teléfono le dijo que habría manera de que esto no trascendiera si recibía en privado al extorsionador y a otra persona.
En otras palabras: habría forma de parar el escándalo.
El alcalde no aceptó y acudió a la Fiscalía estatal a presentar una denuncia.
Este martes ofreció una rueda de prensa y dejó en claro que la información publicada —ah, porque se publicó— era absolutamente falsa.
Luego reveló que había sido objeto de una extorsión.
Hasta un bisoño sabe que la Procuraduría es un ministerio público que tiene como función integrar las carpetas de investigación.
(Antes integraba averiguaciones previas).
Sólo los jueces pueden liberar órdenes de aprehensión.
Nunca las procuradurías.
El caso es grave porque Leo Paisano sabe quiénes lo extorsionaron y chantajearon.
Y ya los denunció.
Lo que viene será de antología.
El Ángel de la Guarda de AMLO
César Yáñez Centeno fue durante años el hombre más cercano a López Obrador.
Dicen sus cercanos que era el jefe de prensa, el encargado de su seguridad, el hombro para lamentar los fraudes electorales, el consejero, el amigo, el psicólogo que lo levantaba en tiempos de depresión.
Él era quien cargaba la cajita de amlodipina, y sabía a qué hora se la tenía que tomar el hoy presidente electo.
Vivió, como el periodista Jaime Avilés, la lluvia de los tiempos duros y sintió como suyos el odio de los enemigos y la burla de los escépticos.
Fue algo así como un pararrayos generoso.
Serio, discreto, alejado de los abrazos de caguamo y de los oportunistas que en los últimos meses se subieron al tren de AMLO, Yáñez hablaba poco.
Sólo cuando era necesario.
Pero ahí estuvo en las campañas, siempre detrás de su jefe y amigo.
Después del 1 de julio, López Obrador lo presentó como su hombre en la cartera de Comunicación Social.
No podría ser de otra manera.
Era el natural para la misma.
Por eso sorprendió que este martes, durante una rueda de prensa, AMLO presentara a Jesús Ramírez como el inminente director de Comunicación Social y vocero presidencial.
A Yáñez, en cambio, lo nombró titular de la Coordinación General de Política y Gobierno.
Atenderá, entre otras cosas, las relaciones con los sectores públicos y sociales, y la comunicación con las dependencias de la Administración Pública.
La duda mata:
¿Por qué Yáñez no fue nombrado director de Comunicación Social y vocero presidencial?
Durante años se movió en ésa área.
Ahí estuvo cuando AMLO fue Jefe de Gobierno del Distrito Federal.
¿Y qué decir de las tres campañas presidenciales?
Hasta hace unos días, era el candidato natural.
¿Qué lobos se atravesaron en su camino?
¿Qué mal de ojo cayó sobre él?
A principios de agosto, el columnista Julio Astillero escribió que Jesús Ramírez sería el vocero y que César Yáñez despacharía en Comunicación Social.
De inmediato, Ramírez lo desmintió.
Yáñez, el Ángel de la Guarda de AMLO, como lo llama Tatiana Clouthier, ya no estará con él a lo largo del sexenio.
O sí, pero no en la cartera que siempre, durante 18 años, fue absolutamente suya.
Nota Bene: en unos días se casará en Puebla en una fiesta que reunirá a la crema y nata del lopezobradorismo.
Ahí estará también su ex cuñado: el nuevamente poderoso Porfirio Muñoz Ledo.
Será la fiesta del año.
O del sexenio.
