Las Serpientes
Por: Ricardo Morales Sánchez / @riva_leo
Existe un temor real entre los gobernadores en funciones y los entrantes en torno a la figura y el rol que jugarán los nuevos virreyes sexenales, impulsados por el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador.
Saben perfectamente que en el retorno del centralismo, los principales perjudicados van a ser ellos, pues los nuevos virreyes les van a competir de manera directa y por supuesto en muchos de los casos, si no es que en todos, aspirarán a convertirse en sus sucesores.
Pero lo más preocupante es lo que el presidente electo del país, Andrés Manuel López Obrador, expresó hace no mucho tiempo luego de encabezar una reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago).
Acompañado por el gobernador de Chiapas y presidente en turno de la Conago, Manuel El Güero Velasco, ahijado de la maestra Elba Esther Gordillo, el tabasqueño se reunió con un grupo de gobernadores, sólo faltaron dos, el de Jalisco, Aristóteles Sandoval, y Jaime Rodríguez Calderón El Bronco.
Luego de las diversas intervenciones de los mandatarios, López Obrador, quien en todo momento se mantuvo ausente y sin comentarios hacia los gobernadores, tomó la palabra y anunció que sólo tendrá reuniones con los titulares del Ejecutivo en sus respectivas demarcaciones cada tres meses.
Un frío invadió a los presentes, mientras López se puso de pie y caminó del brazo de El Güero Velasco hacia la puerta del ascensor a dirigirse hacia una conferencia de prensa conjunta.
Esto quiere decir que el trato directo de los gobernadores será con la futura secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien también estuvo presente en la reunión; con el futuro secretario de Hacienda, Carlos Urzúa y con los virreyes, a él sólo lo podrán ver cuatro veces al año.
Si a esto se suma que aún no está muy definido cuál será el ámbito de competencia de los llamados “coordinadores generales” y cómo se van a manejar los recursos, que de acuerdo con lo que existe actualmente se debe transferir una parte a los estados, el coctel justifica el malestar de los mandatarios.
Hay quienes consideran que no tiene por qué existir preocupación alguna por parte de los gobernadores, porque para eso existe la Ley de Coordinación Fiscal, cuya esencia es que la Federación y los estados puedan firmar convenios, por medio de los cuales se comprometen a limitar sus potestades tributarias a favor de la Federación, a cambio de obtener una participación en los ingresos fiscales federales.
El problema es que es la Cámara de Diputados la que fija esta Ley de Coordinación Fiscal y la que distribuye los recursos, además de fijar el marco mediante el cual se darán los convenios entre los estados y la Federación.
En fin, lo cierto es que la propuesta lopezobradorista ya recibió el rechazo por parte de los gobernadores y les ha dado bandera política a personajes como quien será el nuevo mandatario estatal de Jalisco, Enrique Alfaro, quien ha rechazado tener como intermediario al coordinador General de la Federación (virrey).
Alfaro aspira a convertirse en sucesor de López Obrador en 2024 y es todo un caso, porque de la nada construyó una franquicia como Movimiento Ciudadano en Jalisco, la cual ha ganado todo en una de las cinco entidades en el país, que definen elecciones presidenciales.
Habrá que ver qué dice el sindicato de gobernadores (Conago), mismo que se formó precisamente a inicios de este siglo, luego de la caída del PRI en 2000 y el ascenso de Vicente Fox a la presidencia de la República.
