Las Serpientes 
Por: Ricardo Morales Sánchez / @riva_leo

En la anterior entrega comentamos que el morenovallismo no había tenido precisamente su mejor semana, luego del agandalle realizado por el dirigente nacional del albiazul, Damián Zepeda, quien se autodesignó líder de la bancada del PAN en el Senado de la República.

También advertimos que vendría una reacción de parte del ex gobernador Rafael Moreno Valle, quien no se iba a quedar con los brazos cruzados viendo cómo el grupo del ex candidato a la presidencia de la República, Ricardo Anaya, se quedaba con todo el pastel para poner el PAN en bandeja de plata para el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

Moreno Valle encontró en el ahora ex senador de la República, Héctor Larios, un compañero de fórmula para pelear por la dirigencia nacional del PAN, dupla que además cuenta con el respaldo de una buena parte de los gobernadores del blanquiazul.

Larios es un jalisciense avecindado desde hace años en Sonora y quien desde 1990 es militante del PAN. El ex senador le ha disputado al priista Manlio Fabio Beltrones la hegemonía política de aquella entidad, aunque la balanza casi en la mayoría se ha inclinado a favor del tricolor.

La fórmula Larios-Moreno Valle, a muchos, les podrá parecer explosiva, pero en política todo es posible y el poblano es un maestro en el arte de pactar bajo la premisa de que los enemigos de sus enemigos son sus amigos.

El propio Moreno Valle ya lo había advertido, que habría una guerra interna en el PAN si Ricardo Anaya y su grupo insistían en quedarse con todo el pastel, y así será.

La rebelión está bien arropada, bajo el cobijo de nueve gobernadores panistas, entre los que destacan Martín Orozco de Aguascalientes y Pancho Domínguez de Querétaro, ambos amigos y aliados de Moreno Valle, quien invirtió mucho dinero en sus respectivas campañas.

Está de más decir que la presencia de los gobernadores le da el toque perfecto a la rebelión contra Ricardo Anaya, quien hizo pedazos al panismo luego de imponerse también como candidato a la presidencia de la República.

CUARTOSCURO

Pero también es cierto que la mayoría de los gobernadores panistas poco puede presumir.

Salvo Guanajuato, donde Miguel Márquez Márquez logró salvar el honor del PAN al ganar de manera categórica la gubernatura para el albiazul, las diputaciones federales y el Senado, el resto de los mandatarios emanados de Acción Nacional entregaron malas cuentas, por lo que poco pueden decir o reclamar.

No obstante, al interior del panismo se respira también un hartazgo, luego de que Ricardo Anaya no sólo dividió al partido, sino también lo llevó a su peor derrota en muchos años.

La batalla por la dirigencia del PAN será una lucha a muerte, ya que el ex gobernador de Puebla y ahora senador de la República no le queda más que ganar o ganar.

Su futuro político, su carrera, pero lo principal, la gubernatura de Puebla, pasa porque logre ganar la elección interna de su partido y se haga de un puesto dentro de la dirigencia nacional del albiazul y él lo sabe.

Muchos dicen que Moreno Valle se va a bajar de la contienda, merced a que fue nombrado vicepresidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, lo cual equivale a nada.

Por esa misma razón es que no se va a bajar, ya no le queda de otra, o va a la contienda contra Anaya y gana, o por primera vez, en su muy exitosa carrera, Moreno Valle habrá perdido y se encontrará a merced de sus adversarios.

Llegó el momento de la verdad para el morenovallismo, el cual se juega su futuro de la mano de su líder, quien tiene que vencer a Ricardo Anaya, quien se ha convertido en su némesis.

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