Los Guisantes de Mendel 
Por: Víctor Florencio Ramírez Cabrera / @vicfc7 

Sería absurdo negar que el monopolio de Estado en que estuvo el sector eléctrico por más de 50 años generó beneficios. Uno de los puntos positivos es que somos, de los países en desarrollo, de los que mejor cobertura eléctrica tiene, con cerca del 99 por ciento. Sin embargo, esto significa que más de un millón de personas siguen sin tener acceso a energía eléctrica.

La principal causa de esto es más histórica que técnica: en la conquista y a lo largo de la historia, las comunidades de origen indígena tendieron a dispersarse, lo que hace muy elevado el costo de tender redes eléctricas hasta todos. Puede haber en una sola localidad, 20 hogares con más de un kilómetro de distancia entre ellos, con consumos muy bajos de energía. Como mercado no es rentable llevar la energía en tanta dispersión, por lo que la apertura del mercado eléctrico debió tomar reservas para dar el servicio a quienes no lo tienen como parte del compromiso social.

Afortunadamente, la tecnología solar fotovoltaica mezclada con almacenamiento de energía disminuye los costos y hace viable en el corto plazo la electrificación de buena parte de esas comunidades.

Como parte complementaria del nuevo esquema eléctrico, se creó el Fondo del Servicio Universal Eléctrico (FSUE) que es formado por una parte del mercado eléctrico, solicitado por los municipios, destinado una parte para crecimiento de las redes de distribución (ejecutado por CFE distribución) y otra parte a electrificación con paneles solares (operado por el FIDE mediante empresas con capacidades para la instalación de paneles).

Sin embargo, el FSUE sólo satisface la mitad de las necesidades energéticas de los hogares, las que se satisfacen con cierta eficiencia con electricidad.

La otra mitad (la térmica) puede ser de origen mixto, gas, energía solar, e incluso leña o carbón. Pero por lo menos los dos últimos se deben evitar, el primero ha sido impulsado y promovido por distintos entes de gobierno (Liconsa principalmente) mientras que el segundo ha sido relegado a dotación de calentadores solares de agua, casi como entrega de electrodoméstico.

¿Que tanto se puede hacer con energía solar térmica? Mucho: desde calentamiento solar de agua para baño hasta cocción de alimentos con hornos solares, aunque la fotovoltaica también puede permitir el uso de parrillas de inducción para cocción de alimentos. Sistemas híbridos así complementarían las necesidades básicas energéticas: iluminación, preparación de alimentos, confort termino, saneamiento.

Ahora: aunque estos  servicios tienen un factor energético y técnico importante, satisfacerlos ¿no forma parte de la política social más que de la política energética? ¿No entran estas funciones más dentro de la política pública que debe realizar SEDESOL aunque con fuerte asesoría técnica de parte de SENER, CONUEE o alguna dependencia técnica?

Y voy más lejos: Las necesidades, costumbres y por tanto variables de las políticas públicas para satisfacer requerimientos térmicos, suele variar de localidad a localidad. Ello sugiere que se debe atender desde el ente de gobierno más cercano, que mejor conoce las necesidades, con el auxilio técnico, y con las capacidades institucionales necesarias. Es por ello que el FSUE se debe redimensionar, para atender de forma más completa a quienes, además, resultan ser la población más marginada.

Algunas políticas públicas, como las estufas ahorradoras, que han sido promovidas por disminuir incidencia de enfermedades respiratorias provocadas por el uso de leña, se han quedado cortas siendo que hay mejores recursos tecnológicos y que pueden satisfacer mejor la demanda energética.

Se pueden complementar o incluso ser desplazadas por tecnologías más avanzada y útiles para las necesidades, sin comprometer la salud de los usuarios, pero se requiere una visión local, fortalecida con elementos técnicos puntuales.

Este desarrollo no depende únicamente de actividad del Estado, sino de participación social plena y se debe acompañar de capacitación y de aprovechamiento de los sistemas para actividades productivas.

Se debe estar de acuerdo también con quiene están dispuestos a usar la tecnología y respetar las costumbres de quienes no quieren hacerlo.

La capacitación es muy especial, pues permite que las propias comunidades atiendan sus necesidades energéticas, lo que acelera la transferencia tecnológica y da elementos para la creación de riqueza.

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