Conflicto de Buró
Contrario a lo que afirman las plumas paleras de Morena, el conflicto poselectoral en Puebla no se ha reactivado, por el contrario, sigue siendo la misma gata nada más que revolcada. Nos explicamos: Luis Miguel Barbosa Huerta no pudo o no lo ayudaron a realizar una megamarcha netamente ciudadana que demostrara que existe una inconformidad social en Puebla producto de un supuesto fraude cometido contra el candidato perdedor. El fracaso en su marcha dejó en claro que el senador con licencia se encuentra sólo cobijado por sus más cercanos, pero no por la sociedad. El conflicto no se reavivó, por el contrario, sigue siendo de buró. ¿Será?
El mártir de Zinacatepec
Luis Miguel Barbosa Huerta se declaró asediado por la prensa poblana. Aseguró que tiene cerrados los micrófonos en la radio. “Y en la prensa escrita es peor”, sostuvo. El nuevo mártir poblano aprovechó sendas entrevistas en medios nacionales para tirarse al piso y lloriquear. Lo que no dijo es que su actitud de soberbia, perdona vidas y abuelito regañón le ha provocado justamente que nadie le preste atención, salvo algunos medios que se la jugaron políticamente con él. La lucha de Barbosa es contra sí mismo, no contra la prensa. ¿Será?
Llamado a la institucionalidad
La decisión del gobernador José Antonio Gali Fayad de lamentar que Morena en Puebla se niegue a mantener una interlocución con el gobierno del estado es, a la vez, un llamado a la institucionalidad a la que todas las autoridades electas están obligadas, sobre todo porque existen temas medulares como la seguridad pública que requieren de un fuerte acercamiento y entendimiento entre las autoridades salientes y las entrantes. La negativa para dialogar con las autoridades estatales parte de un berrinche que antepone intereses personales a los de la ciudadanía en general. ¿Será?
Transporte y nuevas cuotas
Difícilmente la Coordinadora del Transporte del Estado de Puebla, encabezada por Arturo Loyola González, logrará materializar su petición de elevar a 12 pesos la tarifa del servicio de transporte público en la entidad. De entrada, la administración estatal saliente no pagará el costo de una medida tan antipopular y que va en contra de los principios rectores de la gestión galicista. Por su parte, las autoridades entrantes se encuentran en un conflicto poselectoral que, en caso de ganarlo, los dejará menguados para acordar un incremento. Ya será para la otra. ¿Será?
