La guerra civil en el PAN
Algo quedó comprobado en Acción Nacional: el grupo que encabeza Ricardo Anaya Cortés es uno de los peores males que afectan al partido y son el punto de confrontación y desunión partidista. Para hacer frente a este agandalle dispuesto por dicha corriente, el senador Héctor Larios y el ex gobernador Rafael Moreno Valle unieron fuerzas. El ex mandatario lo dejó muy claro: se buscó el candidato de unidad y evitar la guerra civil, incluso se cedió la dirigencia a los anayistas pero nunca hubo apertura. Ahora lo que viene es la confrontación y el disenso en la lucha por ganar el Comité Ejecutivo Nacional del blanquiazul. ¿Será?
Frenan afiliaciones en Morena
Un hecho inusitado ocurrió en Morena: en la Sierra Norte comenzaron a impulsarse afiliaciones masivas, algunas incluso con la promesa de apoyos de gobierno. La maniobra tenía como evidente fin influir en la elección del nuevo dirigente estatal del partido, lo cual no ocurrirá hasta el próximo año. El primero en ser señalado de esta maniobra −por algo será− fue el candidato perdedor Luis Miguel Barbosa Huerta, quien ya se deslindó de la trama, aunque nunca aclaró quién o quienes están detrás del movimiento. ¿Será?
Escándalo judicial
Vaya escándalo el que ya se armó una vez que se conocieran las ternas para ocupar los cargos de magistrados del Tribunal Superior de Justicia en la entidad y que entre los nombres apareciera Jorge Benito Cruz Bermúdez, actual dirigente estatal del PRD y uno de los incondiciones del mito del sexenio morenovallista Luis Maldonado Venegas. A tal grado llegó el rechazo por la incorporación del perredista que hasta la iniciativa privada, vía la Coparmex Puebla, mandó a decir que el joven político no cuenta con el perfil ni experiencia para ocupar un cargo de dicha naturaleza. ¿Será?
Impresentable de la política
En los nuevos tiempos que corren de la república amorosa de Andrés Manuel López Obrador estamos a unos días de que el impresentable Napoleón Gómez Urrutia, dirigente del sindicato de mineros más importante del país, sea ungido senador de la República y con eso obtenga el fuero político necesario para impedir que sea detenido y que el proceso judicial que se sigue en su contra sea congelado. Como lo dijimos, son los nuevos tiempos que atraviesan por el país, en donde los dirigentes sindicales charros han tenido un nuevo alojo y amplio margen de maniobra. ¿Será?
