Sin Derecho de Réplica
Por: Alberto Rueda / @AlbertoRuedaE
Para que un programa de gobierno sea exitoso se debe, entre otras cosas, saber comunicar.
Y para comunicar de manera exitosa se requieren estrategas que no sólo conozcan sobre la comunicación social, sino, sobre todo, que tengan la capacidad para no cruzar la delgada línea entre promover las acciones gubernamentales a través de los medios de comunicación y el respeto irrestricto a la libertad de expresión y el trabajo de los comunicadores.
Durante la corta administración de Antonio Gali Fayad existieron dos personajes que lograron mantener a flote –y por buen rumbo– la imagen del mandatario; uno a nivel local y otro a nivel nacional.
Ricardo Gutiérrez Loyola y Ernesto Echegüren Barroeta fueron los hombres de confianza de Gali Fayad.
A ellos les encomendó nada menos que la promoción de sus acciones de gobierno, pero siempre abiertos a la crítica.
Al final, generaron una percepción aceptable del mandatario de cara a la sociedad.
El único pendiente fue quizá desligar a Gali Fayad de su antecesor, Rafael Moreno Valle.
Ernesto Echegüren fortaleció la estrategia de comunicación, mientras que Ricardo Gutiérrez mantuvo una relación abierta entre el mandatario y los directores de medios, ambos siempre en un marco de respeto, con sencillez en el trato y respetando el trabajo de todos los integrantes en la cadena de la información.
Todo lo anterior viene a colación por el clima de incertidumbre que se vive sobre quiénes tomaran las riendas de la comunicación social del gobierno estatal.
El reto es enorme tomando en cuenta la división política que existirá en el escenario poblano.
Se requiere de una política de mayor apertura que mire hacia delante y que no regrese al autoritarismo, a la cerrazón y a la soberbia.
Comunicar con objetividad será la gran tarea de los medios; respetar las libertades, la tarea de quienes estarán del lado del gobierno de Puebla.
Un ejemplo de la poca tolerancia a la crítica se vivió en el pasado proceso electoral con Luis Miguel Barbosa quien mantuvo siempre un trato hostil con los medios, a los cuales incluso ha culpado de su derrota.
Se mostró constantemente prepotente y siempre amenazador.
Aun así, Verónica Vélez hizo un trabajo loable, profesional y siempre respetuoso.
Ya veremos qué nos traen los nuevos tiempos en Puebla.
