Josué y Guadalupe, progenitores de Héctor, dicen que el 20 de julio su hijo fue víctima de un acto de agresión que le provocó un trauma craneoencefálico que causó su deceso.

Por: Osvaldo Valencia

“Un choque con un compañero”, fue como justificó la directora a Guadalupe Marín y Josué Ánimas la lesión en la cabeza de su hijo Héctor cuando fueron a recogerlo a la primaria Oficial “Benito Juárez”, en el municipio de Atzitzihuacán.

Era viernes 20 de julio. Esa tarde ellos desconocían la versión que los compañeros de Héctor presenciaron y que días después otros padres de familia les dirían, después de que esa lesión la arrebatara la vida al mayor de sus tres hijos: ese compañero de la escuela con el que supuestamente había chocado era Jonathan, un alumno problemático, con antecedentes de violencia hacia otros compañeros y maestros.

Desde empujar y golpear a sus compañeros, alzarle la falda a las niñas, hasta insultar con gritos y groserías a los docentes de la institución, son parte del historial de Jonathan.

Sin embargo, la mañana de ese viernes, cuando se encontraron su hijo y Jonathan, una agresión por parte del segundo excedió el juego infantil al estrellar la cabeza de Héctor contra el piso, provocándole de inmediato una hinchazón craneal.

Desde las 10 horas de ese día una llamada de la escuela avisó de lo sucedido, aunque la versión de la directora, María Terrón Rodríguez, fue la misma: “Un choque de cabeza con cabeza con otro compañero”, a pesar de que Héctor, aún consciente, insistía en haber sido golpeado por Jonathan.

Tuvieron que pasar más de siete horas –a partir del incidente– para que Héctor fuera trasladado al Hospital para el Niño Poblano, donde no había un cirujano que lo interviniera por la inflamación que tenía.

Luego de que Josué y María contrataran a un cirujano privado que operó a Héctor, sólo quedó esperar a que saliera de terapia intensiva, pero las horas y los días transcurrieron para ellos, esperando a que recuperara la conciencia, pero nunca pasó.

Para Josué y María sólo quedó como respuesta la causa de la muerte: edema cerebral generalizado y trauma encefálico.

Ante eso, los padres de Héctor pidieron la carpeta de investigación de la Fiscalía General del Estado (FGE), la necropsia de la Secretaría de Salud, la carta compromiso de gastos médicos y el expediente médico de su hijo.

“En la escuela, entre ellos se están encubriendo; (...) hemos averiguado y nos han informado que la versión real es que mi hijo no chocó la cabeza, a mi hijo lo agredió un niño, lo agarró distraído y le provocó la muerte”, aseguró Josué Ánimas.

Lo dijo con un tono cansado, por los pretextos y demora que le han hecho dar para recibirle los documentos que solicitó para iniciar una investigación contra el agresor, los mismos que dio en la Secretaría de Educación Pública (SEP) para que escuchen su caso, y ante la FGE, que hasta la fecha no ha abierto la carpeta de investigación.

“Toda mi vida voy a tener este dolor. Como les decía: ‘Mi hijo fue y será buen niño allá en el cielo’; era un niño que a su corta edad pensaba ir a la universidad, quería ser chef (...) Era un niño muy bueno, inocente; por culpa de los maestros, por no decir la información a tiempo, ya no tengo a mi hijo”, dijo Guadalupe Marín. Sólo le queda en las manos una demanda contra quien resulte responsable por la pérdida de Héctor.

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