La presidenta municipal electa de Puebla tiene claro que su administración encabezará proyectos en beneficio de la ciudadanía y no para un grupo político en el gobierno

Entrevista

El lunes 15 de octubre llegará a la Presidencia Municipal de Puebla una mujer que durante muchos años militó en la oposición. Claudia Rivera Vivanco viene, pues, de Radio AMLO, la calle y frenéticas marchas de protesta.

Es una activista mutada, ahora, en presidenta municipal electa de la quinta ciudad más poblada de México. Despachará en el Palacio de Charlie Hall, al que llegó mediante una votación brutal el 1 de julio pasado. Muy lejos de los políticos profesionales —que acceden al poder mediante una larga carrera de favores, canonjías y veleidades—, Claudia Rivera nada ahora en un mar poblado de tiburones blancos, cobras marinas, medusas venenosas y el enigmático Pez Globo.

Dichos ejemplares nadan tanto en Morena, su partido, como en otras expresiones políticas. Claudia lo sabe y se prepara para enfrentarlos o sortearlos. Ya ha sufrido los primeros furiosos embates, pero ha salido victoriosa. (Incluso recibió varios aletazos durante la reciente marcha de Morena). Con su Sabina bajo el brazo, buscará que la activista que hay en ella conviva con la gobernante que será en el otoño de nuestro descontento.

Mario Alberto Mejía (MAM): Has empezado a nadar en un mar lleno de tiburones. Y lo estás haciendo bien. Antes de la elección la gente decía que no tenías aletas para nadar en ese mar por tu inexperiencia política. ¿Cómo le estás haciendo?

Claudia Rivera Vivanco (CRV): Hay llaves que son universales: el por favor y el gracias. En la manera de pedir está todo. A toda acción hay una reacción.

MAM: Creo que estás haciendo las cosas como López Obrador.

CRV: Eso quiero. Buscando romper esos paradigmas en la forma tradicional de hacer política. En estos momentos necesitamos comunicarnos y articularnos como ciudadanos. Antes de pensar en tu encargo, somos ciudadanos, iguales, con obligaciones y con derechos. En ese sentido, las acciones, la toma de decisiones, las participaciones, se vuelven integrales. Eso es lo que me ha permitido ir tomando decisiones, haciendo acercamientos. No podemos quedarnos solamente en la crítica. Durante muchos años fuimos la oposición crítica necesaria. Ahora tenemos que practicar la crítica mezclada con la alternativa. Es decir: no estoy de acuerdo con esto pero propongo esto.

MAM: Un cambio de carril como el que estás haciendo —a 120 kilómetros por hora— es muy riesgoso, ¿no?

CRV: Sí, desde luego. Y solos es más complicado. Andrés Manuel lo ha dicho muy bien: ya no puede seguir el poder en manos de unos cuantos. Necesitamos a la gente para hacer los cambios necesarios. Ya se contó con esa confianza para tener los votos. Ahora viene el verdadero reto: mantenernos activos y participativos. El Ayuntamiento de Puebla tiene una gran capacidad y alcances en recursos materiales, humanos y financieros, pero se pueden optimizar y potencializar esos recursos si hay una participación social. Y eso significa romper el paradigma. Entonces los proyectos ya no serán de la autoridad o de un grupo político en el gobierno. Se volverán proyectos ciudadanos.

MAM: ¿Como activista llegaste a participar en manifestaciones frente al Palacio Municipal?

CRV: En Palacio Municipal, sí.

MAM: ¿Contra qué presidente?

CRV: Contra Mario Marín cuando el caso Lydia Cacho.

MAM: Y ahora tú vas a estar en el despacho principal de ese Palacio. Qué paradoja, ¿no? ¿Cómo le dices a tu cerebro que ya no eres la activista que iba a Palacio Municipal a protestar, sino que ahora despacharás ahí?

CRV: Lo tiene muy claro mi cerebro. No tengo que repetírselo. Lo tengo muy claro. Andrés Manuel nos reunió hace ya 20 días a los candidatos electos y nos dijo: “A ver, por favor, es el momento de cambiar ese chip. Somos servidores públicos. Tienen que comportarse como servidores públicos. Tuvieron la confianza de la gente. Nada de hacer cosas que no vayan de acuerdo con esas garantías o que atenten en su contra”. No se lo tienes que decir a tu cerebro. Yo tengo claras esas luchas que hicimos, esas causas que defendimos: esas causas sociales. Hoy tengo la oportunidad de atenderlas.

MAM: Hubo voces dentro de tu partido que no querían que te sentaras con algunos personajes de la vida pública del estado. No querían que te reunieras con el gobernador Gali.

CRV: Hubo voces de todo tipo: unos decían que no y otros decían que sí. Yo me he comportado muy institucional: esperé los tiempos correctos para reunirme con la autoridad municipal en turno. Esperé a tener la constancia de mayoría. Ya sabíamos que el triunfo era nuestro, del equipo, pero esperamos a tener la constancia para que todo fuera dentro de la vía institucional. Después, para la reunión con el gobernador en funciones, esperé también los tiempos. Es decir: que Andrés Manuel tuviera la reunión con los gobernadores. Tendremos un coordinador estatal de Bienestar Social, Rodrigo Abdala, quien también tenía que propiciar esas reuniones. Lo hemos estado haciendo articuladamente. Ha habido una comunicación directa, ya de trabajo, con diferentes secretarios y secretarias que estarán en el gabinete de Andrés Manuel. Cabe mencionar que en las reuniones que tuve con Luis Banck como con José Antonio Gali fui muy clara cuando me presenté con ellos. Les dije cuál era mi postura política en el sentido de que hemos presentado una impugnación en el proceso de la elección estatal para el caso de Puebla. Pero mi posición institucional es esta, y enfocarnos en lo que nos va a competir en cuestiones de trabajo.

¿Por qué se los he mencionado? Porque me gusta ser muy directa también: vernos transparente, mirarnos a los ojos. Que ellos sepan que venimos de corrientes políticas distintas y hablarnos con la verdad es fundamental para poder construir canales de comunicación adecuados. Ellos fueron respetuosos. Pueden estar o no de acuerdo con mi postura, pero fueron respetuosos y nos hemos concentrado en el trabajo.

MAM: Un personaje muy cercano a López Obrador —activista, periodista—, Pedro Miguel, escribió en Facebook que si no se logra la anulación de la elección lo que sigue es la resistencia civil. ¿Cómo le vas a hacer desde la autoridad para participar en esa resistencia, si es que se hace?

CRV: Bueno, acá vienen dos cosas. Andrés Manuel ha sido muy claro de que va respetar lo que el Tribunal (Electoral del Poder judicial de la Federación) resuelva. Es decir: confiar en las instituciones. Hay áreas de oportunidad desde luego que se tienen que evidenciar para que se puedan corregir. Ahora, en funciones, me corresponderá hacer lo mismo. Tener y fortalecer una cultura de la denuncia va a ser necesario, no solamente para este caso, porque tenemos que volver a confiar en la autoridad. Tenemos que volver a confiar en las instituciones. Necesitamos fomentar un diálogo, una crítica, que construya, no que destruya. Que abone desde diferentes ámbitos.

MAM: ¿Dónde va a quedar la mujer adicta a Joaquín Sabina, a la poesía, a la música?

CRV: Ahí va a estar de presidenta municipal. No podemos perder la esencia de ser humano. Eso me ha permitido estar participando y tomar decisiones. Y eso me tiene que seguir acompañando. Hay una frase que me gusta mucho que yo se la atribuía a Michelle Bachelet —ya dijo que no es de ella sino del movimiento feminista francés—: “Cuando una mujer entra en la política, cambia la mujer, pero cuando muchas mujeres entran en la política, cambia la política y cambia el poder”. Desde mi posición tengo que mostrar al ser humano como es, como son todos los seres humanos: que sienten, que piensan, que razonan, que les duele, que se enojan, que pueden equivocarse, pero que también deben de tener la capacidad de reconocer y trabajar desde la inteligencia emocional.

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