La Quinta Columna 
Por: Mario Alberto Mejía / @QuintaMam 

Los adictos a Miguel Barbosa no daban crédito.

Los José Juan, las Nancy, los Biestro (que no fue invitado a la boda de César Yáñez porque en Robert´s no alquilan trajes de etiqueta) miraban y no lo creían.

Al lado de López Obrador, durante la boda civil, estaba el gobernador José Antonio Gali: el mismo al que estos personajes y su jefe (Barbosa) tanto detestan.

El mismo al que han descalificado una y otra vez.

Sí.

Estaba ahí, con su esposa Dinorah, entre los invitados especiales.

Unos cuantos.

El presidente electo de México y Beatriz Gutiérrez Müller.

El padre de Dulce María Silva: la novia.

El padre de César Yáñez: el poderoso novio.

Y el juez que los casó.

Algunos se preguntaban por qué carajos Miguel Barbosa no estaba en esa zona.

Fue inútil preguntar.

Y más inútil la respuesta.

Y es que Barbosa no estuvo ni ahí ni en ningún otro lugar de la lujosa fiesta (la primera Boda Fifí de la Cuarta Transformación) celebrada en el Centro de Convenciones.

Quienes sí estuvieron ­(cobrando los millones que acostumbran) fueron Los Ángeles Azules y Matute.

Una boda muy nice, muy chic, muy cuic

Pero eso era lo de menos.

Lo que no entendían los “Miguelitos“ (los adictos a Barbosa) eran los múltiples agravios: la ausencia del patrón y la presencia, junto a AMLO, de su odiado gobernador Gali.

 

***

 

Antes de la boda, Barbosa ofreció una rueda de prensa en la ciudad de México con una naranjada enfrente.

Ahí repitió lo que ha venido diciendo desde el 1 de julio.

Una reportera le preguntó que si era cierto que en Puebla nadie lo quería.

Barbosa abrazó entonces a Biestro (que no es poblano) y dijo riendo que todo mundo lo amaba, al grado de que en la calle lo detenían para cantarle “¡Miguel, Miguel, qué tiene Miguel / que los Moreno Valle no pueden con él“.

Luego subió un video en el que un grupo de “Miguelitos“ y “Miguelitas“ le canta Las Mañanitas.

Barbosa, feliz, les dice que los quiere mucho.

Entonces los “Miguelitos“ entonan aquello de “Miguel, Miguel, qué tiene Miguel“.

Y ya metidos en la ruta de los plagios, gritan “¡Es un honor /Barbosa gobernador“.

 

***

 

En 2006, AMLO exigió un recuento voto por voto, casilla por casilla.

El desaparecido TRIFE se lo negó.

Las dudas se multiplicaron.

La idea del fraude germinó en la mente de muchos mexicanos y Felipe Calderón se convirtió en un presidente ilegítimo.

El miércoles 19 de septiembre, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ordenó abrir todos los paquetes de la elección poblana en el contexto de un fallo considerado histórico.

Después de doce años de aquella exigencia lopezobradorista, por fin se concretaba.

La primera reacción de Barbosa fue de molestia.

Lejos de sacar el confeti y la matraca, dejó asomar el mal humor.

Yeidckol Polevnsky, dirigente nacional de MORENA, guardó silencio.

Lo mismo hicieron diputados locales y federales.

Nadie entendía lo que pasaba.

Del lado opuesto hubo buenas reacciones.

Martha Erika Alonso, gobernadora electa, celebró la decisión del tribunal.

A esa expresión se sumó la dirigencia nacional del PAN.

En ese contexto inició el nuevo conteo.

Representantes de todos los partidos se fueron a la Ciudad de México.

Los votos empezaron a salir, no así las irregularidades que los morenistas esperaban por decenas de miles.

Ante ese escenario, los enviados de Barbosa empezaron a descalificar el proceso y enumeraron las fallas.

Mínimas fallas.

Fallas humanas que se dan en cualquier elección.

Los nervios hicieron presa a sus emisarios.

Gabriel Biestro, presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, empezó a impugnar a gritos en una mesa.

Un magistrado lo echó del lugar.

 

***

 

Abrir los paquetes electorales es sinónimo de una enorme autopsia.

Imagine el lector el cadáver de un gigante sobre el césped del Estadio Azteca.

Imagine a miles de observadores acuciosos.

Imagine lupas y microscopios por todas partes.

Cualquier rastro de veneno puede ser detectado.

Cualquier síntoma.

Cualquier anomalía.

La autopsia dirá si el cadáver fue manipulado o no.

En esas condiciones no hay probabilidad de error.

Si la elección de 2006 hubiese pasado por ese filtro, López Obrador habría sido nombrado presidente de México.

Por eso precisamente se impidió el recuento voto por voto.

Desde su pesadumbre, Barbosa dijo que los paquetes electorales habían sido manipulados por las autoridades electorales poblanas y que, en consecuencia, el recuento no cambiaría las tendencias.

En otras palabras: se curó en salud.

Este ejercicio histórico concluyó y los números no se movieron gran cosa.

Los porcentajes prácticamente se mantuvieron como estaban.

Roy Campos, dueño de Mitofsky, advirtió hace unos días que el gran perdedor de este ejercicio histórico será MORENA, pues en el imaginario colectivo quedaría la idea de que su candidato perdió dos veces y que, pese a eso, seguirá pidiendo la anulación de la elección.

No entienden que no entienden.

Ésa es la frase que parece condensar esta trama.

Sólo que AMLO mande a sus palomas mensajeras y a sus halcones amenazantes al Tribunal podría moverse el resultado.