El mandatario estatal Tony Gali encabezó un contingente que se ha presentado como “majestuoso” por ser el último que preside pues el 14 de diciembre dejará Casa Puebla.

Por: Osvaldo Valencia

Es 16 de septiembre y en Puebla se perciben aires de nostalgia, pero, sobre todo, de cambio.

El clima de la mañana del domingo ha sido clemente con los poblanos que se dieron cita en las calles aledañas al Zócalo, luego de que una noche antes sobre la ciudad capital lloviera a cántaros.

El día 16 marca el inicio de la cuenta regresiva del final de una administración atípica para el estado.

El 16 de septiembre señala la fiesta nacional por el inicio de la lucha de la independencia de México y en esta ocasión la celebración 208 del aniversario de esa gesta.

Y otro día 16, pero de diciembre, marcará el inicio para la nueva administración estatal en Puebla.

En las gradas instaladas frente al Palacio Municipal de la capital el gobernador José Antonio Gali Fayad observa el paso del desfile conmemorativo.

El mandatario estatal encabezó un contingente que ha calificado como “majestuoso” por ser el último que preside, pues el 14 de diciembre dejará Casa Puebla.

Y lejos de los viejos actos de pequeños grupos de militares que recorrían unas pocas calles de la ciudad, Gali Fayad le da su espacio a cada grupo que ha colaborado en los 19 meses que ha encabezado a la entidad.

El gobernador estrecha manos sin distinción de rostros ni poderes, como las del alcalde de Puebla, Luis Banck; el secretario General de Gobierno, Diódoro Carrasco Altamirano; o el secretario de Desarrollo Rural, Rodrigo Riestra Piña; incluso las de José Juan Espinosa Torres, presidente de la Mesa Directiva del Congreso de Puebla; Raúl Gámez Segovia, comandante de la 25 Zona Militar, o Héctor Sánchez Sánchez, presidente del Tribunal Superior de Justicia.

Comienza el desfile en la avenida Juan de Palafox y Mendoza con el bloque militar compuesto de representantes del Servicio Militar Nacional, soldados a pie y en vehículos, así como los de la Fuerza Aérea Mexicana.

Tony Gali les extiende el saludo oficial y aplaude sin reparo a la distancia, reparte sonrisas, hay un pequeño agradecimiento del gobernador por la colaboración permanente que han tenido en su gestión en el combate al huachicol y los grupos del crimen organizado.

El tamaño del contingente militar es proporcional a la relación que logró entablar la administración de Gali Fayad con la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina, lo que incluso se recuerda con carros alegóricos de la industria militar.

En la participación de los grupos de rescatistas y parte del Plan-DN-III, los asistentes en el Centro Histórico de Puebla se entregan a los que desfilan; el mandatario encabeza las muestras de agradecimiento desde su sitio sin dejar de aplaudir en todo momento.

El resto de los bloques estudiantil, de la sociedad civil y dependencias de gobierno, que conglomeraban más de 16 mil 50 participantes, se construyó del trabajo de una administración que no tuvo tiempo para el descanso.

Los carros alegóricos hablaron de todo: de Pueblos Mágicos en el estado y los centros escolares, pero también del sello de una gestión que no dejó de trabajar porque el periodo de 22 meses que le tocó gobernar no se lo permitió.

Vehículos con los compromisos de campaña como las estancias infantiles al interior del estado, los apoyos al deporte y la educación para los jóvenes, el rescate de los valores y el tejido social en Puebla, la reconstrucción tras el sismo del 19 de septiembre del año pasado, entre otras acciones.

El desfile termina y el gobernador comienza a despedirse de todos, tanto en el presidium como del público asistente.

Se sabe que está en el final de su gestión, una que inició como alcalde de la capital y que terminará como gobernador del estado.

Espera unos minutos, se despide del contigente de charros, atiende unos minutos a los miembros de la prensa, se da el tiempo de platicar con los acompañantes en las gradas y espera a los asistentes en las calles.

“Agradecido con todos. Saben que los quiero mucho. Gracias a ustedes”, les dice a las personas que se acercan para estrechar su mano y que ccontesta con una sonrisa, como siempre.

Es el inicio del final de una administración atípica para el estado.

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