Por: Luis Conde / @luis_cond 
Foto: Jafet Moz / Agencia EsImagen 

En cuatro minutos la voz del gobernador de Puebla pone pausa al barullo en el Zócalo de Puebla.

José Antonio Gali sostiene con firmeza la bandera de México. Su voz se abre paso entre la muchedumbre. Esa voz se desgarró hace un año en su primer grito como gobernador.

Hoy, durante cuatro minutos, esa misma voz suena diferente, aunque su dueño es el mismo. Quizás sólo suena más fuerte porque para Gali Fayad es el segundo y último Grito de Independencia como mandatario de Puebla. La despedida lo hace gritar sonoro. Firme.

Un “¡Viva México” ¡Viva Puebla!” silenció la plancha del zócalo capitalino, donde miles aguantaron un cielo que caía por pedazos.

En sus flancos, Dinorah López, su esposa, y Luis Banck Serrato, alcalde de la ciudad de Puebla, dieron su respaldo al gobernador, que aunque dueño de un periodo corto como mandatario, no escatimó en las sonrisas ni en muestras de agradecimiento a quienes cobijaron su mandato y aguardaron entre la lluvia para responder a su voz con un “Viva”.

Después de enlistar a los héroes de la Independencia, Gali abrazó a la distancia a la multitud. Regaló sonrisas y se rodeó de manos amigas.

En el palco del Palacio Municipal, con la pirotecnia como firmamento, Gali se despidió de su mandato.

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