Luego de que Espinosa Torres criticara al mandatario por su ausencia a la toma de protesta de la LX Legislatura, tuvo que entablar una conversación.

Por: Osvaldo Valencia

Las circunstancias institucionales hicieron que José Juan Espinosa Torres, en su carácter de presidente de la Mesa Directiva del Congreso del estado, fuera el primer diputado de la coalición Juntos Haremos Historia en romper el hielo que tenía el bloque legislativo con el Poder Ejecutivo.

El domingo, desde su papel en el Congreso, después de fustigar contra el mandatario poblano José Antonio Gali Fayad por su inasistencia el pasado sábado a la toma de protesta de los diputados de la LX Legislatura, tuvo que cruzar palabra con el gobernador en el desfile conmemorativo al 208 aniversario al inicio de la Independencia de México.

Las cámaras no perdieron tiempo para guardar el momento en que los ex alcaldes de Puebla y de San Pedro Cholula −ahora representantes de los poderes Ejecutivo y Legislativo del estado respectivamente− estrechaban manos, saludaban e incluso se abrazaban

En el momento de cruzarse en el asta bandera de la plancha del Zócalo de Puebla, Antonio Gali guarda la postura que lo caracteriza, esboza una sonrisa ante la lente, se adueña del momento; Espinosa Torres desvía la mirada sumida que guarda desde hace unos días, o semanas, y espera a tomar su asiento.

José Juan no logra tener un momento para platicar con elgobernador sin que las cámaras o reporteros oigan lo que dialogan, solo intercambian pocas palabras en el asta bandera y se retiran del sitio para ocupar sus lugares en la grada frente al Palacio Municipal poblano.

Se sienta casi en la esquina de la grada del presidium, a un lado del secretario General de gobierno, Diódoro Carrasco Altamirano, en el otro está la esposa de Raúl Gámez Segovia, comandante de la 25 Zona Militar. José Juan revisa el celular, lo pone boca abajo, voltea a los lados, se ve impaciente antes del inicio del desfile.

Apenas pasan cinco minutos -todavía no dan las nueve de la mañana- de que comenzó a marchar el contingente militar en la avenida Juan de Palafox y Mendoza, José Juan comienza a buscar a Diódoro Carrasco para entablar conversación. El presidente del Congreso local cubre sus labios con la palma izquierda, como para impedir que el secreteo que sostiene se lo lleve el viento a oídos ajenos.

Antonio Gali Fayad disfruta del último desfile del 16 de septiembre que encabezará como gobernador de Puebla, saluda a los contingentes de militares, sonríe ante los grupos de rescatistas e intercambia unas palabras con su esposa Dinorah López de Gali .

En tanto, por José Juan han pasado desapercibidos cuántos vehículos han circulado o aviones de la Armada de México han pasado por encima de la Catedral de Puebla, la charla con Diódoro ha sido de mayor atención para él.

Por momentos, parece una conversación tersa entre personas que guardan institucionalidad, y a ratos rompen el diálogo, como si se tratara de una ruptura irreconciliable que sólo dura escasos dos minutos y vuelven a conversar. Duran así alrededor de 30 minutos.

José Juan da unos sorbos a su taza de té y a las 9:35 horas de la mañana se dobla y pide cambiar su asiento con el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Héctor Sánchez Sánchez, para estar hombro con hombro con el mandatario poblano Tony Gali.

 

LIMAN ASPEREZAS

Desde ese momento Gali Fayad y Espinosa Torres entablan por primera vez el diálogo desde que finalizó la campaña electoral. A diferencia de la plática con Carrasco Altamirano, Tony y José Juan intercambian palabras por largos ratos.

Tony Gali habla de mantener puentes entre su gobierno y la nueva legislatura, dejar las puertas abiertas para el diálogo de Casa Puebla para los nuevos diputados, de iniciativas que quedan pendientes, de su ausencia a la toma de protesta de la LX legislatura.

Al menos eso dice el mandatario sobre la charla en entrevista.

José Juan también le habla de ser abiertos por parte del Poder Legislativo, de los proyectos que quedaron pendientes en el municipio de San Pedro Cholula, de cómo podrá ayudar al alcalde entrante Luis Alberto Arriaga, y probablemente le recordó los reclamos de los diputados de Morena en el pleno por el supuesto fraude electoral.

A la plática se les suma por un momento Rodrigo Riestra Piña, titular de la Secretaría de Desarrollo Rural, Sustentabilidad y Ordenamiento Territorial (SDRSOT), a quien José Juan Espinosa acusó de vender parte de Flor del Bosque para un desarrollo inmobiliario, aunque ahora en lugar de alegatos furiosos ante las cámaras, la seriedad prevaleció.

La conversación se prolongó por más de una hora, hasta el término del desfile entre caras serias, pero tranquilas en su mayoría, una que otra seña de disgusto, ratos de silencio, mensajes por teléfono, momentos para aplaudir a quienes desfilan, luego, miradas hacia la nada.

Al pasar las 11:00 de la mañana del 16 de septiembre el desfile termina y los enemistados posan, por última vez en el día, para las cámaras. Marcan el primer encuentro de los dos hombres que encabezan dos poderes del estado.

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