La Entrega

Por: Adrián Ruíz  / [email protected]

 

Una vez en funciones –a partir de octubre–, la alcaldesa electa Claudia Rivera Vivanco pondrá en marcha la estrategia para erradicar el comercio informal del primer cuadro de la ciudad. Limpiar las calles del Centro Histórico será una prioridad en su administración.

La misión es más complicada de lo que supone la futura alcaldesa. Poner fin a un mal que por décadas se mantiene sin control implica enfrentamientos con las mafias dentro de las organizaciones de comerciantes ambulantes y autoridades municipales –inspectores,
básicamente–.

Para nadie es un secreto que todos los involucrados en el ambulantaje tienen poderosos intereses –de seis cifras– para pugnar por la invasión de calles. Las ganancias por permitir la práctica del comercio informal alcanzan para salpicar a todos.

¿Sabrá Claudia Rivera la dimensión del lío en el que se involucrará? Por lo pronto, encargó a su equipo más cercano una investigación a fondo de la situación. Sobre todo, las medidas a seguir sin utilizar de la fuerza pública.

Cuando conozca la cruda realidad lo pensará dos veces antes de entrarle al toro. Descubrirá –tal vez sepa– que hay gente que cobra derecho de piso, surte mercancía robada o pirata, así como asaltantes, distribuidores y consumidores de sustancias prohibidas y toda clase de ilegalidades imaginarias. Todos, por supuesto, protegidos.

El problema es más complejo de lo que se piensa. No sólo el pulpo de la corrupción metió sus tentáculos en el comercio no establecido, sino que existen obstáculos que hasta la fecha han sido insalvables.

Y Rivera Vivanco, con todo y su buena disposición para sacarlos del Centro Histórico, tendrá muy poco tiempo para conseguirlo. Sin embargo, merece el beneficio de la duda. Si logra hacerlo, sin duda pasaría a la historia como la mejor presidenta municipal, incluidos los hombres que han gobernado la capital.

 

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