Las Serpientes 
Por: Ricardo Morales Sánchez / @riva_leo 

Un dicho muy mexicano señala que “Jalisco nunca pierde, y si pierde arrebata”, y así parece que ocurre con Morena ahora que tiene el cobijo de ser el partido en el poder, luego de haber ganado la presidencia el pasado 1 de julio.

Y es que desde que Morena ganó las decisiones de los tribunales parecen sonreírle, como lo ocurrido en la ex delegación Coyoacán, donde el proceso fue anulado el pasado fin de semana bajo el pretexto de que hubo violencia de género contra la candidata perdedora, la ex actriz María Rojo.

El proceso había sido ganado por el ex futbolista Manuel Negrete, quien contendió por la alianza Por México al Frente, encabezada por PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, pero el fin de semana le fue anulado porque incurrió en violencia de género.

Este fallo por parte del Tribunal Electoral de la Ciudad de México fue calificado por muchos como “histórico”, por tratarse de una resolución en la que el fundamento para anular el proceso fue descalificar y ofender a una mujer por el simple hecho de serlo.

Sin lugar a duda, el fallo es histórico, el problema es que se suma a una serie de resoluciones polémicas, las cuales benefician directamente sólo a los candidatos de Morena, lo cual resulta francamente inaceptable.

La primera resolución fue la que dio marcha atrás a la multa impuesta por el Instituto Nacional Electoral (IEE) mediante la cual tendría que pagar 197 millones de pesos por el manejo fraudulento que había hecho el partido del Presidente electo de un fideicomiso, supuestamente para ayudar a los damnificados por el sismo de 2017.

En esa misma sesión, La Tremenda Corte (el Tribunal) le regresó a Morena 10 dipu-taciones locales que le había quitado el instituto electoral de aquella entidad al partido de López Obrador, lo cual ya era mucho.

Recientemente, la Tremenda Corte y sus tres patines (los magistrados) decidieron, de manera unilateral, ir a un recuento voto por voto en la elección a gobernador de Puebla, pero lo más absurdo es que el propio Tribunal señaló que éste no sirve para dictaminar un ganador de la contienda, sino sólo para detectar si hubo o no anomalías durante el conteo.

A esta serie de canalladas que ha operado se suma la anulación de la elección en Coyocán por parte de la Sala Regional de la Ciudad de México, la cual seguramente, y no me cabe la menor duda, será ratificada por la Sala Superior (Tremenda Corte).

Queda claro que los magistrados buscan quedar bien con el nuevo amo, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, quien hace un uso faccioso de las instituciones, a las que manipula a su antojo, aunque debo reconocer que para eso es el poder. Morena ya es como Jalisco, que “nunca pierde y cuando pierde, arrebata”.

Quién en su sano juicio quiere ir contra los intereses del Presidente electo, quien estará en el poder mínimo los próximos seis años. ¿Quién osara decirle no al señor Presidente?

Por si fuera poco, el propio mandatario electo se da el lujo, de manera impune, de tirar línea cuando de forma por demás irresponsable califica un proceso, como lo hizo la semana pasada, induciendo a los reporteros para preguntar sobre el caso Puebla.

Ni duda cabe que serán seis años muy largos, y eso si sólo son seis, pues me queda claro que van a buscar –bajo el pretexto de que seis años no son suficientes para cambiar el país– la reelección.

Ni duda cabe que Juárez es la inspiración de López Obrador, pues sólo la muerte pudo hacer que el oaxaqueño dejara el poder y el tabasqueño tratará de imitarlo, así que agárrense.

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