Mesa Cuadrada 
Por: Gabriel Reyes Cardoso / @GabrielReyesCa3

La ciencia arbitra muchas confusiones elementales y otras no tanto. Pero da certidumbre al establecer que no existe una verdad absoluta que todo lo que se prueba y comprueba es verdad proximal y valida, por eso mismo, hasta que se demuestre lo contrario.

La misma ciencia, diferencia entre percepción y realidad cuando nos dice que una cosa es la real y otra la que entendemos, medimos, valoramos, definimos y todo lo mete al cajón de la percepción, un concepto que también es difícil de explicar.

Es cierto las explicaciones, los conceptos, son construcciones artificiales a las que acude la humanidad para poder entenderse y entender el mundo que la rodea.

Aquí en el pueblo las abuelitas son más prácticas y nos dicen que “nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira..”

Me preocupa por tanto, que las izquierdas, cualquiera que sea su origen, auténtico o hechizo, tarde o temprano vagan y viajan en dos conceptos guía: venganza y verdad.

La venganza se entiende no muy fácil pero se entiende… Muchos años se la pasaron ocultos, clandestinos y aguantando las frialdades e iniquidades de quienes mandan que, cuando, como ahora, han llegado al más alto nivel del poder público, lo primero que piensan, desean, es venganza y siempre para ello, echan para atrás la realidad actual, para que entendamos los que no fuimos de su generación, las “razones” de su enojo y las “razones” de su necesidad de cobrarse agravios. Pero esas “razones” son, lamentablemente, las que ellos ven con sus ojos y muchas veces no coinciden con las que vemos otros que también andamos por aquí.

Por lo mismo, las verdades, son “sus verdades”.

Las comisiones de la verdad, son en la mayoría de los casos, eso,  venganza y verdades propias.

Muchos de los que llegaron ahora al poder, nuevamente, porque algunos son clientes de las cámaras de diputados y senadores, buscan una venganza insistiendo en  el 2 de octubre de 1968. Por cierto algunos líderes de ese entonces han sido clientes que han vivido de ese pendiente. Y ya ve, están ya en el muro de honor de la Cámara de diputados, la legitimación de una gesta, que por supuesto fue cierta, y que ya hecha letras de oro, presume no volverá a olvidarse.

Exigen llevar a juicio al expresidente Luis Echeverría,  responsable en un sentido, de esa masacre de estudiantes, para que se le aplique el castigo que en estos 50 años ningún gobierno federal le aplicó.

Viví un poco cerca esos acontecimientos y no me explico que ganaríamos metiendo a la cárcel a Luis Echeverría, a quien no defiendo ni me interesa defender, si, por otro lado, la edad que tiene impedirá pisara la cárcel.

Se busca crear una comisión de la verdad para el caso de los 43 estudiantes normalistas que aun siguen en ese limbo de “desaparecidos” que es, a éstas fechas, difícil de aceptar.  Cual es la verdad que buscan, la verdad verdadera o la verdad que les satisfaga, pero ninguna de las dos, hará que aparezcan esos jóvenes.

La verdad está en el centro de toda ambigüedad, hasta en la Biblia, en aquel interrogatorio que la autoridad judía y la romana formularon a Jesús, en el tránsito doloroso hacia el Cristo.

Todos tenemos derecho a la verdad, es cierto.  Pero no hay una verdad ni absoluta ni permanente.

Hay ejercicios proximales a una verdad que siempre tendrá, para bien o para mal, una dirección preasignada. Sin embargo todos los que busquen la verdad tienen el derecho a buscarla.  Encontrar una sola, eso será imposible.   Cada cabeza es un mundo y lo que veo y percibo, es lo mismo que ves tu, pero percibes de manera diferente.

La razón histórica, los palos recibidos, los meses en la cárcel, los sueldos no ganados, las oportunidades no permitidas, todo es válido como precondición para que ahora, por razones diferentes, los originales izquierdistas que ahora llegan a la representación popular, busquen reivindicar su lucha, pero no justifica, en manera alguna, su venganza.

Mi preocupación sigue siendo, si estos derechos que les respeto, son los problemas centrales del angustioso y confuso momento histórico que vive el país en una transición que ya comienza a dar miedo.

 

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