La cuarta transformación que no llega
La tan cacareada cuarta transformación que impulsa Andrés Manuel López Obrador simplemente no llega a Puebla. Salvo unos cuantos militantes de Morena que han entendido la responsabilidad política que los ciudadanos les dieron en las urnas, la mayoría de los morenistas sigue en su papel de opositores al sistema, al gobierno y enfundados en su papel de porros. Los mejores ejemplos son Gabriel Biestro Medinilla, quien pese a ser el dirigente de Morena y ser quien debería calmar los ánimos y mediar, se transformó en un locuaz porrito. En el mismo caso se encuentra el diputado local electo José Juan Espinosa, un auténtico chivo en cristalería. ¿Será?
La incongruencia de Barbosa
El candidato perdedor de Morena-PT-PES, Luis Miguel Barbosa Huerta, nuevamente salió a contradecirse públicamente. Acusó que existe el interés de quién sabe quién de generar la percepción de que su lucha contra el fantasmal fraude que dice le cometieron se trata de un asunto político y no jurídico. Vale la pena recordarle al incongruente neomorenista que él mismo fue quien llevó su lucha al ámbito político al solicitar la “voluntad política” de AMLO para intervenir en los comicios y presionar al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. ¿Será?
Gobierno de coalición
La que se encuentra muy metida en su papel de gobernadora electa es Martha Erika Alonso Hidalgo, quien sostiene diálogo con la dirigencia nacional del PRI y de otros partidos políticos para integrar un gobierno de coalición que permita llegar con los consensos y pactos necesarios a fin de salir a flote de las exigencias sociales, cada día más complejas y difíciles de solventar. De hecho, la ex candidata de Por Puebla al Frente ya tiene comunicación con la presidenta nacional del tricolor, Claudia Ruiz Massieu, a fin de definir a los perfiles que integrará a su gobierno. ¿Será?
No al aumento del pasaje
Pues todo indica que el gobierno del estado midió muy bien el timing político y social y decidió echar atrás la posibilidad de incrementar a ocho pesos la tarifa del sistema de transporte público. La medida, entre otras cosas, pretendía que el gobierno saliente pagara el costo político, pero en el escenario dibujado por los estrategas de Casa Puebla cayeron en cuenta que no era viable debido a la tensión social que existe y, además, sería darle mayores armas a los porros de Morena, quienes andan en busca de cualquier error o medida antipopular de la autoridad para lucrar políticamente. ¿Será?
