En Clancletas
Por: Lupina Bojalil
Fiesta en casa de los Couttolenc. Me puse mi vestido Chanel con mis chancletas Gucci —esas preciosas de brillantes de Kazajistán— y una mascada de Loewe. Mi marido tenía fiaca y se quedó dormido en el sauna. El chofer me llevó en la Navigator que el ingeniero Riobóo le prestó a mi viejo para la supervisión de la futura obra en Santa Lucía.
Apenas llegué, me encontré a Luti, Puti y Muti, hijas de la Chiquis Couttolenc, quienes tienen dos defectos: son millennials y militantes de Morena. Las tres fumaban mariguana mientras discutían el tema de las comisiones bancarias que nuestro presidente electo quiere tirar a través de Richi Monreal. ¡Pooobres! Bien tizas y progres las nenas, pero no salen de su casa de La Vista ni para comprarse su motita.
Allí andaban también los jet sets de la Cuarta Transformación: Andy y Joserra López Beltrán. Muy discretos, por cierto, en sus jeans. El de Andy era un exclusivísimo Secret Circus (hecho a mano en Los Ángeles) con incrustaciones de varios diamantes en el trasero. Casi me caigo cuando la Chiquis me dijo el precio de la austera prenda: un millón 300 mil pesos.
Joserra, más discreto, iba metido en unos Gucci Genius Jeans con perlas de África, plumas y bordados muy cool. Su precio sí es modesto: 4 mil dólares la prenda. Joserra, por cierto, anda con Luti, mientras que Andy muere por Puti.
En ese momento recordé que Andy estaba por casarse con la bellísima Irene Esser, ex Miss Universo de origen venezolano. Incluso hubo versiones de que la boda fifí sería en la exclusiva Hacienda Uayamón, en Campeche. Y aunque la ex Miss era novia del modelo venezolano Eduardo Costante, Andy le dio vajilla en cinco minutos. Pooobre Puti si cree que va a ingresar al Salón de la Fama de la nueva familia real de Mexiquito.
Quienes también llegaron a la casa de los Couttolenc fueron los nenes consentidos de la Cuarta Transformación en Puebla: Gaby Biestro y Jota Jota Espinosa, dueños del Congreso de Puebla. El outfit de Biestro causó sensación —y burlas, y risitas— entre los invitados, pues es un absoluto chavo-ruco: pantalón stretch, calcetines López Dóriga y zapatos de Payaso Lagrimita. El Jota Jota iba como marca la tradición del Charrito PEMEX: botas sucias, mezclilla aguada y camisa sin planchar.
¡Todo un acontecimiento sabatino!
Nos leemos la próxima semana, pero En Chancletas.
