¿Será?

El desasosiego del académico Cárdenas

Parece que el único debate entre candidatos a Casa Puebla seguirá dando de qué hablar en los siguientes días. El mérito de este tipo de ejercicios es mostrar a los contendientes en su estado más primario, más inmediato. Como al académico Enrique Cárdenas, que ya desde la mitad del debate parecía desasosegado, molesto y nervioso. Nos cuentan que aquella desesperación se debió, sobre todo, a que Miguel Barbosa recurrió a la dichosa defraudación fiscal en la que supuestamente incurrió el candidato panista durante su paso por una asociación civil. De “defraudador” y “fichita” no lo bajó, y eso terminó desquiciando a Cárdenas la noche del debate. ¿Será?

 

El candidato fantasma

En medio de aquel fuego cruzado había un hombrecito tímido y titubeante, cuya intervención se convertía en un momento de reposo para quienes veían con asombro el primer debate auténtico entre candidatos. Se trataba de Alberto Jiménez Merino, que vio fulminada su participación en cuanto Barbosa le pidió “ser un buen ciudadano” y entregar a las autoridades a Mario Marín, prófugo de la justicia en más de 190 países. Jiménez enrojeció y, al mismo tiempo, quiso hacerse invisible. Lo logró, porque desapareció por completo del debate. Los poquísimos priistas que acompañaron al priista eran caras lánguidas al término del encuentro. Todos, salvo el ex secretario particular del Góber precioso, que, orondo, le dijo a otro: ¡Ganamos el debate! ¿Será?

 

La misoginia de Alonso

Las ex diputadas que convivieron con él en Legislaturas pasadas lo describen como un tipo soez y misógino, al que el paso de los años no ha corregido. Es, ni más ni menos, Héctor Alonso, quien ayer agregó una puntada más a su negro historial: se opuso a la prohibición de los anuncios sexistas y, por si faltara algo, llamó “mojigatas” a las legisladoras que exhibieron su misoginia e ignorancia en temas de igualdad de género. Lo más grave es que algunos, como el incorregible José Juan Espinosa, terminaron haciéndole segunda mediante sus votos, y la prohibición se aprobó, sí, pero sólo con el voto de 32 de 41 diputados. Alonso terminó revolviéndose en su curul, pero estaba, sobre todo, sonriente: como si la misoginia fuera cosa de risa.

 

La ruta del fentanilo

El fentanilo es un potentísimo opiáceo responsable de 59.8% de las muertes relacionadas con opioides en Estados Unidos, y Puebla es una de las 13 zonas del país desde la cual se envía hasta Tijuana para, después, ser introducido a California, según un informe de la Agencia de Investigación Criminal al que tuvo acceso El Universal. Otros reportes vinculan al Cártel de Jalisco Nueva Generación como el traficante de esta sustancia. ¿Será?