Diario de viaje – Pesadillas posmodernas, parte I

Diario de Viaje
Por: Pablo Íñigo Argüelles / @piaa11 

No sé porqué (sí sé porqué) me llegan últimamente correos que promueven, no sólo la pérdida de peso, sino prácticas poco ortodoxas para hacerlo.

En un día cualquiera mi bandeja de correo se ve repleta de mensajes escritos por remitentes cuyos nombres van desde el Juana Magaña NUTRICIONISTA, hasta el
Marcelo Siroco COACH MINDFULNESS; mismos seres que además, a la hora de escribir lo hacen en un tono simplón —hipocritón— y amigable, así como si fueran recepcionistas de un hotel en Disneyworld: qué tal Pablo, te presentamos el nuevo método de ionización descubierto, probado y vuelto a probar recientemente en la selva del Amazonas, con el que podrás… Pues qué me conoce Google, o qué.

¿Será, acaso, una señal del destino?.

¿Será, tal vez, que Dios desistió de hablarme por otras vías y por fin se hizo una cuenta de Gmail en la que, a la sazón, se hace pasar por coach/nutriólogo?

Yo lo único que sé es que, sea Dios o sea el destino, es bastante molesto que
Juana Magaña NUTRICIONISTA me esté escribiendo diario y fingiendo que no consiguió mi correo ilegalmente a través de la base de datos de algún banco, compañía telefónica o del cuestionario de evaluación de algún restaurante.

Si se quiere burlar, que lo haga en la cara, oiga.

***

Ya nadie habla por teléfono.

Lo anterior es una afirmación muy arriesgada y quizá un tanto sesgada por la experiencia de un hombre, de veintitantos, mitad verdad, mitad millennial.

Pero cada vez menos personas se toman el tiempo de coger el teléfono y marcar un número, mismo que, por si lo anterior fuera poco, ya no se saben de memoria.

A mí me da terror contestar el teléfono, sobre todo por que casi siempre son llamadas provenientes de números desconocidos. Nuestra generación ya se ha hecho callo de
identificar la lada: si es 55, quizá sea el banco, si es +1, quizá sea un hijo perdido que ahora vive en Estados Unidos; si es 246, seguramente se trate del amor verdadero (que llama desde la muy lejana Tlaxcala). Prueba de que ya nadie contesta el teléfono, es que los extorsionadores se han tenido que buscar cientos de formas nuevas para engañar a sus víctimas. El otro día, por ejemplo, recibí un mensaje de texto que leía: Inbursa le informa: se ha detectado un nuevo cargo por 2,000 pesos. Concepto: Panadería El Globo.

1.- Yo no soy tarjetahabiente Inbursa.
2.- Sí gastaría 2,000 pesos en pan, pero jamás de El Globo.

Síganlo intentando, desgraciados. Y va para Juana Magaña NUTRICIONISTA y Marcelo Siroco COACH MINDFULNESS, también.

Yo, seguiré contando.

***

PS

¿Qué sigue?, ¿toque de queda?