Bitácora

Por: Pascal Beltrán del Río 

 

El próximo sábado –para ser exactos, a las 21:56 horas en el tiempo del Centro de México– se cumplirán 50 años de que el astronauta Neil Armstrong descendió de su módulo lunar y pronunció unas palabras que quedarán para siempre grabadas en la memoria colectiva de muchas generaciones, hayan presenciado o no el acontecimiento en vivo.

“Es un pequeño paso para un hombre, pero un salto gigantesco para la humanidad”, debe ser la cita con más alusiones de todos los tiempos. En todo caso, nunca falta en los compendios de frases memorables.

Armstrong la dijo –y el mundo entero la escuchó– al tiempo que terminó de bajar la escalerilla de la nave y posó su pie, el izquierdo, sobre el polvo de la superficie de la Luna.

La frase ha dado lugar incluso a investigaciones lingüísticas. ¿Por qué dejó fuera el artículo indefinido “un” (o “a” en inglés) antes de “hombre”? ¿Acaso no hablaba de “un hombre”, como un integrante más de la especie? Años más tarde, aparecería un estudio sobre el habla en la región de Ohio de la que provenía Armstrong, en la que se reveló que sus habitantes suelen dejar fuera palabras como la preposición “para” o el mencionado artículo “un”. Cuestionado al respecto, el astronauta sólo dijo que así le había salido.

Motivo de mayor discusión es cómo se le ocurrió la frase y si realmente se le ocurrió a él. Dean, el hermano de Armstrong, ha dicho que él se la había leído para que le diera su opinión, pero esto ha sido puesto en duda por el principal biógrafo del astronauta, James Hansen, autor del libro que sirvió de guion a la película de 2018 sobre su vida.

Se ha especulado sobre si Armstrong la tomó de la novela fantástica El hobbit, de J.R.R. Tolkien –que habla de un “gigantesco salto hacia la oscuridad”–, dado que era un reconocido admirador de la obra; o bien, si se la había apropiado de un memorándum de la NASA, escrito por el subdirector de la agencia, en abril de 1969, que habla del simbolismo del futuro viaje, como un “histórico paso adelante para la humanidad”.

Sin embargo, a lo largo de su vida, Neil Armstrong siempre sostuvo que se le ocurrió poco antes de abrir la escotilla del módulo. Sus compañeros de misión, Buzz Aldrin y Michael Collins, han contado que le preguntaron durante el viaje qué diría en el momento de convertirse en el primer hombre en pisar la Luna. “No lo he pensado”, fue lo que les respondió.

La pregunta no era en vano. En las semanas previas al lanzamiento del Apollo 11, la discusión sobre las primeras palabras que diría Armstrong al pisar la Luna había llegado a los hogares en Estados Unidos y quizá otras partes del mundo.

Tan es así, que fue uno de los temas que presentó en portada la revista Esquire en su edición de julio de 1969. La publicación, que estaba entonces en su momento de mayor influencia, preguntó a distintas personalidades qué debía decir ese primer hombre. “La palabra precisa para la Luna”, decía el titular.

Había muchas fuentes de inspiración, como las palabras que pronunció el explorador noruego Roald Amundsen cuando llegó al Polo Sur, el 14 de diciembre de 1911: “La victoria espera a quien tiene todo en orden. Eso, la gente lo llama suerte”.

Esquire hizo la pregunta a Isaac Asimov, Mohamed Ali, John Kenneth Galbraith, Truman Capote y Bob Hope, entre otros. El comediante Bob Hope recomendó las siguientes palabras: “Al menos no me desviaron a La Habana”, en relación con secuestros aéreos que en esos tiempos acababan en Cuba.

Para Galbraith, la frase debía ser: “Ahora habrá que pavimentar toda esta maldita cosa”.

Sea cual sea su origen, la cita de Armstrong es difícil de superar. Bueno, quizá compita con una, la de su compañero de viaje Buzz Aldrin, el segundo de los 12 humanos que han pisado la Luna: “Hermosa vista. Magnífica desolación”.

       Esta Bitácora volverá a publicarse el lunes 5 de agosto.