Ayer, en el Congreso local, las propuestas se aprobaron con 38 votos a favor, sin abstenciones ni votos en contra.

Por: Mario Galeana

La primera Legislatura de Puebla en la que la izquierda posee mayoría dio dos pasos a la derecha. Ayer, en sesión extraordinaria, el Congreso local impidió el reconocimiento del matrimonio igualitario y la despenalización del aborto, dos de las banderas que Morena empuja a nivel nacional.

Se trató de una sesión de más de siete horas de debate en la que una oposición heterogénea, es decir, de distintos partidos, trató de modificar el dictamen que se puso a votación del pleno.

No hubo argumento alguno para que Morena y sus aliados, que se convirtieron también en una mezcla heterogénea en la que cupieron lo mismo diputados del PAN que de Movimiento Ciudadano (MC), optaran por modificar el dictamen.

Al final, la LX Legislatura reiteró que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer. Sólo se modificó el artículo 294 del Código Civil para eliminar la condición de que el matrimonio tiene por objeto “perpetuar la especie”.

Los congresistas también se negaron a despenalizar el aborto y se limitaron a reducir de cinco años a solo uno la pena de cárcel impuesta a las mujeres que decidan someterse a este procedimiento.

Ambas propuestas eran parte de un paquete de iniciativas en el que se incluían también modificaciones a la Ley para el Acceso a una Vida Libre de Violencia para las Mujeres, la Ley de Igualdad entre Personas y la Ley en Materia de Trata de Personas.

Fue el origen de estas iniciativas uno de los principales argumentos de la oposición. Los diputados disidentes trataron de utilizar el espejo de las anteriores Legislaturas, en las que el gobernador en turno se erigió como el gran legislador del sexenio, para reflejar el posible error en el que se incurría al desechar las propuestas.

Pero a cada nuevo argumento sobrevino una oleada de votos en contra.

ENTIERRAN MATRIMONIO IGUALITARIO

El primer minuto de la sesión de ayer fue reflejo nítido de lo que sucedería las siguientes siete horas. Los diputados Marcelo García Almaguer, Rocío García Olmedo y José Juan Espinosa Torres presentaron una serie de reservas en lo particular respecto del dictamen que se votaría en el pleno.

Porque, al menos en lo general, las propuestas se aprobaron por el redondo número de 38 votos a favor, sin abstenciones ni votos en contra.

Cuando se abordó la Ley para el Acceso a una Vida Libre de Violencia para las Mujeres, García Olmedo presentó alrededor de 10 reservas. Todas, exactamente todas, fueron rechazadas por el pleno. Eso dio a la sesión un carácter de soliloquio: la diputada subía a tribuna, proponía y el pleno rechazaba. La diputada subía, proponía y el pleno rechazaba.

Entrada la tarde, el Congreso local avanzó al fin hasta la discusión del artículo 294 del Código Civil.

García Almaguer propuso una modificación para que en este no se contemplara al matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, sino la unión entre dos personas: un cambio sutil, pero significativo para permitir el reconocimiento del matrimonio igualitario.

Su propuesta fue, una vez más, rechazada.

Espinosa Torres consideró que este artículo debía ser excusado de la votación, para ser analizado más tarde, con detenimiento.

Su propuesta fue, una vez más, rechazada.

García Olmedo, quien preside la Comisión de Igualdad de Género, puso a discusión una reforma similar a la que presentó el diputado sin partido. Y a ella se sumaron algunas voces de la misma bancada de Morena, como Estefanía Rodríguez Sandoval y hasta Héctor Alonso Granados, quien minutos antes se había pronunciado en contra del reconocimiento a las uniones homoparentales.

Pero su propuesta fue, una vez más, rechazada.

La mayoría se impuso a pesar de que, desde 2016, los magistrados anularon los artículos 294, 297 y 300 del Código Civil de Puebla, en los cuales se indica que el matrimonio es relativo a “un solo hombre y a una sola mujer”.

Ante ello, García Olmedo demandó a la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de Puebla presentar una acción de inconstitucionalidad en contra de la reforma por perpetuar el carácter discriminatorio en la definición del matrimonio.

… Y MANTIENEN PENAS POR ABORTO

La discusión sobre la despenalización del aborto fue más breve y, en los hechos, contó con menos respaldo entre los congresistas: siete se abstuvieron y 32 se opusieron a la reforma que García Olmedo propuso para no criminalizar a las mujeres que interrumpan su embarazo hasta las 12 semanas de gestación.

El pleno sólo aprobó una modificación al artículo 342 del Código Penal del estado para eliminar tres condiciones por las cuales la pena por el delito de aborto aumenta hasta cinco años. Estas planteaban que la pena aumentaba cuando la mujer no tuviera “mala fama”, hubiera logrado ocultar su embarazo o que éste no hubiera sido “fruto del matrimonio”.

Con los cambios, el aborto será castigado con seis meses o un año de prisión.

La presidenta de la Comisión de Igualdad de Género explicó que la redacción de la propuesta no contemplaba los momentos en los que puede realizarse la “conducta delictiva”.

“Estarían aprobando la posibilidad de que las mujeres se realicen abortos en cualquier momento, es decir, durante los nueve meses que dura el embarazo. Por eso mi propuesta es considerar la temporalidad en el artículo 339 del Código Penal para dar certeza jurídica a la proporcionalidad de la pena”, explicó.

Pero sus argumentos fueron desoídos. Con un reclamo, García Olmedo coronó el cierre de la sesión: “Prevaleció el mayoriteo sin ningún razonamiento. Sin ningún argumento en defensa que echara abajo algunos de los argumentos aquí planteados. Nadie subió a hacerlo. Ma-yo-ri-tea-ron”.