Existe una falsa creencia de que TODOS necesitamos una “media naranja”, pero la realidad es que esto es FALSO.
La expresión “media naranja” es  comúnmente utilizada para referirse  a ese amor ideal en el que dos seres se encuentran, se enamoran a primera vista y viven felices por el resto de sus vidas.
Es cierto que el amor es la solución más satisfactoria al problema de la existencia humana, peeeeero puede que las medias naranjas no sean la mejor de las respuestas.
De acuerdo con un estudio realizado para Telegraph reveló que en el caso de las mujeres, se calcula que en promedio besarán a 15 hombres, tendrán dos noviazgos largos, le romperán el corazón dos veces, soportarán cuatro citas desastrosas, sufrirán cinco decepciones fuertes, las dejarán plantadas al menos una vez, aceptarán dos citas a ciegas y tendrán cuatro aventuras de una noche antes de encontrar al amor de su vida.
Por su parte, los hombres tendrán en promedio seis amores de una noche, besarán 16 mujeres, experimentarán dos citas con personas que conocieron por internet, se enamorarán dos veces, los dejarán plantados mínimo dos veces y tendrán una relación a larga distancia antes de toparse con su chica ideal.
A QUÉ ME REFIERO

Pese a que en el mismo estudio se demostró que el 60% de los participantes aseguró que en algún momento de su vida sintieron que nunca encontrarían a esa persona especial e incluso se dieron por vencidos en temas del amor. No obstante, el 80% declaró que conocieron al amor de su vida cuando menos lo esperaban y un 25% confesó que nunca imaginaron estar con una persona como su pareja actual.
Buscar a alguien que te haga sentir “completo” puede llevar a relaciones codependientes y hasta tóxicas, ¿Te suena?
El amor maduro, en cambio implica ciertos elementos básicos y comunes en todas sus formas; no puedes negar que cuando lo encuentras, la preocupación se activa por la vida y el crecimiento de quien amamos.
RESPONSABILIDAD
Un acto enteramente voluntario de estar listo y dispuesto a responder en ayuda del otro, así como tener conciencia de la individualidad única de la otra persona.
El conocimiento solo es posible cuando se trasciende la preocupación por uno mismo y se ve a la otra persona en sus propios términos.
Obviamente para que todo esto funcione, primero es necesario aplicarlo a uno mismo -ya que es cero fácil- cuidarse, responsabilizarse, respetarse y conocerse.
Una vez que estamos completos podemos complementar a alguien más.