Una vez que concluya el ciclo escolar 2019-2020 en el mes de junio los docentes, autoridades y padres de familia deben participar en un programa de planeación, con el fin de apoyar a los estudiantes; pues ante una nueva forma de estudio debido a la contingencia sanitara existe un rezago educativo, así lo declaró el presidente de la Asociación de Padres de Familia del Estado (APFE), Alejandro Águila Argüelles.

En entrevista para 24 Horas Puebla, dijo que apoya la decisión del gobernador del estado, Luis Miguel Barbosa Huerta, de terminar las clases a distancia y regresar en el mes de septiembre a las aulas, pues es una forma de cuidar a los niños para no arriesgarse a un brote más severo de Covid-19.

Indicó que ante un cambio inesperado los padres de familia quedaron como responsables de los procesos educativos de sus hijos durante la contingencia; por eso es de suma importancia trabajar en un proyecto para que a su regreso los alumnos no sientan un cambio drástico, “si hay un rezago pues no se puede trabajar desde la casa, hay que empezar hacer una planeación para ir reponiendo conjuntamente lo que se perdió”.

Informó que, en el estado de Puebla el acceso a Internet es limitado; ya que la cobertura de televisión o internet no llega a las comunidades marginadas como la Sierra Norte, la Mixteca y la Sierra Negra.

“Más del 50 por ciento de los padres de familia de escuelas públicas no terminaron la secundaria, algunos no logran entender las instrucciones, no es lo mismo estar en una pantalla de televisión porque en principio falta el apoyo pedagógico del maestro, pues a veces un papá no sabe cómo orientar al niño o satisfacerle una duda que le surja durante una clase”, dijo.

Águila Argüelles señaló que al regreso de los estudiantes a las clases presenciales es necesario hacer un examen, con el objetivo de saber en que rangos falta trabajar más, pues es de suma importancia capacitarlos en su aprendizaje.

Finalmente indicó que a los estudiantes si les costará adaptarse nuevamente a las clases y a un horario, pues al estar casi 3 meses en casa, se adquieren diferentes rutinas como dormir un poco más tarde, a no utilizar un uniforme o hacer las tareas en otro horario.