Guste o no, sea tachada de falsa y mandada a hacer al gusto del cliente, o únicamente sea válida cuando le es favorable, lo cierto es que las encuestas marcan el sentir y la percepción ciudadana sobre el comportamiento y manejo de un gobernante.
Así sea una fotografía que marca el momento.
Lo real —y cierto— es que ahí queda impresa la calificación —positiva o negativa— del Presidente de México, gobernador, alcalde, político u organización partidista.
Y es lo que se aprecia —y ve— en la encuesta de El Economista, correspondiente al sexto trimestre de gobierno del mandatario nacional, Andrés Manuel López Obrador, donde hay menos de un punto… Entre aceptación y rechazo.
Veamos.
Aprobación presidencial… 50.1%. Desaprobación presidencial… 49.2%.
López Obrador pasa de 67.1% de aprobación en febrero de 2019 a 50.1% en mayo de 2020.
O sea, tiene una pérdida de 17 puntos.
Y de tener 28.4% de desaprobación en febrero de 2019 a 49.2% en mayo de 2020.
Que conlleva 20 puntos de crecimiento de reprobación a su política gubernamental.
Además, es ilustrativo el cuadro del sexto trimestre del gobierno presidencial de Carlos Salinas a López Obrador.
… Carlos Salinas, mayo 1990: 75% aprobación, 16% desacuerdo.
… Ernesto Zedillo, mayo 1996: 34% aprobación, 63% desacuerdo.
… Vicente Fox, mayo 2002: 50% aprobación, 46% desacuerdo.
… Felipe Calderón, mayo 2008: 61% aprobación, 37% desacuerdo.
… Enrique Peña Nieto, mayo 2014: 49% aprobación, 50% desacuerdo.
… Andrés Manuel López Obrador, mayo 2020: 50% aprobación, 49% desacuerdo.

ANÁLISIS DE PUEBLA
Eliseo Rosales en su apunte Los mismos de siempre en El Economista, cita de manera textual:
“Los poblanos ven con asombro la gestión del gobernador Miguel Barbosa Huerta, en menos de un año ha destruido al estado, además, cambió a cinco funcionarios de su gabinete. Algo grave pasa en Puebla, que ni entre los morenistas se respetan.
“El capricho y la ocurrencia se apoderaron del estado. No es casual que, en el mar de la mediocridad de los gobernadores, Barbosa es el peor evaluado.
“La teoría del complot y el odio alimentaron a don Miguel, nadie puede hacer política en ese estado, corrió como sirvienta a Heliodoro Luna, quien fuera su colaborador desde aquellos tiempos que todavía no acusaba los síntomas de la diabetes.
“En plena pandemia, las prioridades del gobernador son el capricho y la lisonja palaciega, lejos de establecer una estrategia para enfrentar el Covid-19, se aventó la puntada de pelear con el Hospital Universitario de Puebla, con sendas e ilegales visitas de verificación y despidió a la directora —Karen Berlanga Valdés— del ISSSTEP.
“Más de 180 mil derechohabientes son afectados por sus caprichos, y se dio el lujo de rechazar la puesta a disposición del Hospital Universitario de 20 respiradores pulmonares. Sus caprichos cuestan vidas.
“Barbosa fue noticia nacional con una reforma educativa —jurídicamente interpretable— que declara que los bienes de las instituciones privadas pasan a ser del sistema estatal de educación. Propios y extraños señalaron lo inconstitucional de esa ley.
“Barbosa la ha tomado personal contra la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, miles de estudiantes se manifestaron durante una semana por el asesinato de sus compañeros en el Carnaval de Huejotzingo; no aprende el compañero Barbosa que los estudiantes no tienen dueño”.
Remata Eliseo Rosales:
“En fin, la fábrica de excusas del gobernador Barbosa es interminable, tiene sumido al estado en la peor de la desgracias.
En el Senado de la República empieza a cocinarse la idea de la desaparición de poderes, hasta la fracción morenista hay preocupación. Muchas de cal y pocas de arena”, hasta ahí el largo apunte de El Economista.
Y el cerrojazo de Luis Miguel Barbosa:
“Los rumores de mi hospitalización vienen de un psicópata que lee libros de Dios”.
Dijo que “los rumores que esparcieron —domingo— sobre mi supuesto estado de salud, son únicamente injurias de alguna manera orquestadas por un psicópata”.
—Que—, si bien no señala de manera directa a Fernando Manzanilla Prieto como responsable de la filtración, indicó que “son injurias cometidas por un psicópata sin remordimiento”.
“Y comparte una foto de Fernando Manzanilla con un libro de Dios”.
En la mañanera de ayer del gobernador Barbosa Huerta, remató:
“Parte de la banda de los conejos, que únicamente se dedica a crear guerra sucia en mi contra para intentar desprestigiar al titular del Poder Ejecutivo y sus acciones”.
Vaya señalamiento de Barbosa en contra de quien fue secretario General de Gobierno en el mandato interino, y quien fue soporte durante la elección extraordinaria.
Tan fue soporte, que el entonces gobernador electo… Lo ratificó al frente de Gobernación.
Lo siguiente es parte de la historia Barbosa-Manzanilla, que pronto se escribirá en este espacio.
Al tiempo.

 

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