El panorama que ha dejado la pandemia de Covid-19 ante el mundo está lleno de desafíos ante diferentes escenarios. De ellos están implícitos tres ámbitos importantes, que son el desarrollo productivo y las Pymes, la innovación empresarial, así como la ciencia y tecnología. En el ámbito del desarrollo productivo y las Pymes se tienen diversos temas a enfrentar, como la reducción en la demanda y dificultad de abastecimiento de insumos, la disminución de la producción y el incremento del desempleo, la crisis de la liquidez para que puedan operar las empresas, especialmente las Pymes, así como los que impactos que varían según el sector y el contexto donde se encuentran.

Por lo anterior, se han llevado a cabo medidas de emergencia respecto al aspecto financiero, la digitalización laboral, la reorientación de capacidades productivas y exacerbar los protocolos de sanidad y seguridad. Con relación a la innovación empresarial y los emprendimientos, los desafíos son la reducción de la demanda y las insuficientes e inaccesibles fuentes de financiamiento que afectan a los nodos de ecosistemas como son las incubadoras, las aceleradoras y los espacios de coworking.

Las respuestas emergentes han sido el financiamiento de emergencia para las startups, la coordinación interinstitucional y financiamiento de nodos clave del ecosistema, el financiamiento de la oferta tecnológica y de innovación para la Covid-19. Los desafíos que ha presentado la ciencia y tecnología son la fragilidad y rigidez en la actividad científica debido a los procesos burocráticos y lentos para la adquisición de equipos, insumos, reactivos, entre otros elementos que se requieren para tal fin. En este rubro, las respuestas de emergencia han sido el apoyo a proyectos de innovación y desarrollo para enfrentar esta pandemia, las acciones institucionales vinculadas a asesorías científicas, coordinación interinstitucional e intervenciones desde el ámbito universitario.

Organismos internacionales han sugerido reiteradamente que es importante implementar estrategias integrales para enfrentar la crisis económica buscando un adecuado equilibrio entre intervenciones de urgencia de apoyo a las empresas y otras necesarias para generar el crecimiento futuro, ya que de nada sirve generar líneas de financiamiento para apoyar la liquidez de las Pymes, si dejan sin recursos los programas de apoyo a la innovación, a la sofisticación empresarial y al emprendimiento.

También ha sido notoria la necesidad de contar con capacidades locales para dar una respuesta adaptada a las necesidades y realidades de la región. A pesar del carácter global de la pandemia, hay algunas soluciones que no son simplemente traspasables de un país a otro, o de una región del mundo a otra. Un claro ejemplo son los problemas que se han encontrado con la aplicación de los test de diagnóstico, elaborados en Asia, dada la rapidez con la que se incrementan los contagios, unido a las debilidades en capacidades locales para tomar muestras. Aunado a lo anterior, hay las soluciones tecnológicas de rastreo son más sofisticadas pero invasivas a la privacidad y no se adaptan a la realidad social, tecnológica o normativa del país. Al parecer, los países que cuentan con ecosistemas de innovación más maduros y capacidades institucionales más desarrolladas, son los que están siendo capaces de dar respuesta la crisis de manera más veloz y contundente.

La inversión en la generación de estas capacidades han demostrado ser clave para brindar soluciones que aportan valor. La apuesta por la colaboración regional, además, tiene un gran potencial para facilitar un proceso de aprendizaje acelerado y para desarrollar soluciones que aprovechen las fortalezas relativas de cada uno de ellos. Finalmente, la crisis puede ser vista también como oportunidades para impulsar agendas trasformativas y nuevos modelos de negocios. La digitalización forzosa a la que nos están sometiendo la actual estrategia de confinamiento puede ser una manera de acelerar la transformación digital de la región que se encontraba aletargada.

Asimismo, los apoyos que se brinden para el proceso de recuperación deberían claramente promover, incluso con más fuerza, la sostenibilidad ambiental y la inclusión social. Por lo anterior, el gobierno a través de las diversas secretarías avezadas a la economía o industria, así como los de ciencia, tecnología e innovación y sus respectivos programas de fomento, tendrán un rol crucial en el proceso de reactivación. Es también un momento para reformular políticas e intervenciones y redefinir prioridades a la luz de las lecciones que está dejando esta crisis y de los retos que las diversas regiones aún tienen pendientes, los cuales, lejos de desaparecer, pueden volver más complejos de enfrentar en el nuevo contexto que marcará los próximos años.

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