El cinismo y la desvergüenza tienen su chiste. La práctica de la mentira es un arte. El ensayo de todo merece un nombre aparte. El gobernador de Puebla es un consagrado para eso y más. Mucho más.

Los favores y beneficios para él y su familia de parte del peñismo lo desnudan como el corrupto que ha sido y seguirá siendo. Se necesita cinismo para proclamarse limpio y honesto. Atenta contra la inteligencia y memoria de los poblanos.

De nada sirvió la millonaria inversión que hizo la semana pasada para aparecer en medios de comunicación nacionales. Fueron recursos tirados a la basura. Además de ser exhibido de nueva cuenta. Su credibilidad sigue en un tobogán sin fin.

Colmó a los poblanos con sus posturas de soberbio, arrogante, ruin, ordinario, simplón y, sobre todo, corrupto. La negativa imagen ante los gobernados lo marcará por el resto de su existencia.

Se necesita no tener m… emoria, ni dignidad y menos moral, para decir a los poblanos que no es corrupto. Debería evitar el inútil esfuerzo. Lo falso le brota por los poros.

Casi de manera instantánea pasa del suplicio a la irritabilidad. Aunque es comprensible porque es una alteración provocada por la diabetes.

La nula visibilidad política del mandatario impidió ver el vendaval que desató al ponerse en contra de la investidura presidencial. También de rodearse de gente incapaz y nefasta como la familia Méndez Márquez —falsos y traidores izquierdistas—.

En la casa de esta familia, en la 13 Oriente, atrás del Cenhch, se orquestaron reuniones a favor de la candidatura de Alejandro Armenta y contra el gobernador. Nada más y nada menos.

Tarde intenta congratularse con AMLO. El Presidente lo tiene en capilla. Será ganancia si lo deja continuar en la gubernatura —puede pedir licencia por enfermedad. La diabetes impide que rinda al 100% en sus funciones—.

La soberbia no le permitió percatarse que él y todo su gabinete están monitoreados por la inteligencia federal. Tienen datos precisos de sus raterías. Y llamadas con el bloque opositor de gobernadores. En general, de todos sus movimientos. Un ejemplo son las reuniones de los Méndez Márquez con René Bejarano en Cuernavaca.

Además de los múltiples negocios que pusieron en marcha. Y los que se avecinan. Entre los primeros destacan: apoderarse de viejas casonas en el Centro de la ciudad.

También las preliberaciones de más de 400 reos que harán —negocio propuesto por el consejero Jurídico Ricardo Velázquez a David Méndez. Mismo que ejecutó en el sexenio de Mario Marín en complicidad con el hermano de Javier López Zavala—.

La venta de notaría públicas y folios para las mismas. Estos son apenas algunos. Porque falta la venta de candidaturas de presidencias municipales y diputaciones locales y federales.

Además del emplacamiento vehicular que el gobierno impondrá a partir de septiembre próximo. ¡El gobernador no tiene llenadera!

¡Vaciar las arcas es su prioridad!

¡Sin futuro político, a llenar los bolsillos!

 

REPORTE DEL INFORMANTE

El miedo no anda en burro. El ambiente de temor que se palpa en Casa Aguayo es fundado. El gobernador sabe que cayó de la gracia de AMLO. Su condición de arribista y oportunista volvió con fuerza. La careta de falsa lealtad se desmoronó.

Lejos quedaron los días —casi a diario— que gritaba en Casa Aguayo: “Yo tengo experiencia nacional e internacional. Cuando fui presidente del Senado tomé decisiones para cambiar una nación, no un municipio o un estado”.

Sencillez pura de un individuo acomplejado. Olvidó mencionar la riqueza y favores recibidos como presidente del Senado.

Tener una casa que le regaló el hijo de un ex gobernador y no precisamente Manuel Bartlett. ¡Cualquier bicoca!

Perder la protección del mandamás en el país. ¡No tiene precio!

 

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