La corrupción y el enriquecimiento son dos irresistibles tentaciones. Para funcionarios y políticos son prácticas obligadas. El actual gobierno poblano lleva mano con el ejemplo del mandatario estatal.

El compás de espera de las declaraciones de Emilio N, ex director de Pemex, aumenta el temor de Barbosa Huerta al ser mencionado como uno de los favorecidos.

Y como la regla no escrita: dicta que hay que seguir a la mano. El presidente del Tribunal Superior de Justicia, Héctor Sánchez Sánchez, sabe que sus días están contados, por lo que apresura los fructíferos negocios.

Con la traición y deshonestidad por delante, así como con el escudo del TSJ, opera negocios de impartición de justicia a través de despachos satélite.

El principal centro de operaciones de Sánchez Sánchez se localiza en el despacho 1804 de la Torre Omega —por el rumbo de Zavaleta—. La atención de las víctimas —clientes— corre a cargo de su incondicional Aarón Hernández Chino, juez de control y empleado del magistrado.

El deshonesto presidente del TSJ nunca atiende personalmente a los clientes —salvo contadas ocasiones—. La razón es por precaución. Porque si el asunto no sale positivo, evita reclamos del efectivo recibido.

Uno de los pocos a quien atiende directo es al clientazo Tirzo de la Torre, quien a su vez responde a los intereses de Televisa Puebla. Las ganancias son proporcionales a la exclusividad del trato.

El lema de corrupción en todos los asuntos que caen en la Torre Omega o los otros despachos satélite es: “Si el negocio no sale. Tampoco se devuelve el dinero recibido”.

Algunos negocios se han caído porque no todos los jueces acatan las órdenes de Héctor. Porque no las reporta o pide, exige con prepotencia. Y no todos se han sometido.

El enriquecimiento de Héctor Sánchez en escasos tres años en el Poder Judicial ha sido de tal magnitud que, al mismo tiempo de rentar una lujosa casa, le sobran recursos para construir una mansión en zona residencial.

Como los ladrones a quienes roban el botín, el magistrado tuvo que aguantar el robo de parte del producto de sus negocios.

Aunque parece paradójico. En el pasado reciente, ladrones se llevaron del interior de su domicilio parte del efectivo producto de las incontables tranzas.

A pesar de poner la denuncia por robo, no reportó el monto del efectivo desaparecido. No podría comprobar la procedencia del capital.

Otra interesante narración es el rompimiento con Carlos Meza Viveros después de complicidades escolares. La causa: una mujer: Dulce Perales, conocida de sobra en Puebla.

Por cierto, sabe por qué Barbosa Huerta quiere tres lugares de magistrados en el TSJ. Para colocar a sus compañeros de banca. Luego le cuento.

¡Ladrón que roba a ladrón!

¡Sólo sigue el ejemplo del gobierno!

REPORTE DEL INFORMANTE

Palanca torcida. La influencia que jugaba Leticia Ánimas Vargas —le suena el Vargas, sí, en efecto, de los Vargas Fosado—, como directora Nacional del programa de Becas de la SEP, ha caído en el ánimo de AMLO.

En todas las visitas del Presidente de la república estuvo presente, pero en la última, en Cholula, prescindió de ella.

Si no la recuerdan, fue reportera en Puebla. Se infiltró en movimientos universitarios como agente de gobierno. Participó en la organización MUPIS como informante del gobierno.

Es perredista y enlace de comunicadores locales y gobierno estatal para la apertura de periódicos. La clave: Miguel Ángel Mancera.

¡Perredista disfrazada de morenista!

¿A quién se parecerá?

 

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